Créditos: The New York Times
Xabi Alonso vivió la noche más difícil desde su llegada al Real Madrid. El técnico español, que había logrado un arranque perfecto con seis victorias consecutivas en La Liga, se enfrentó a su primera gran crisis tras la goleada 5-2 sufrida ante el Atlético de Madrid en el Metropolitano. Sus declaraciones posteriores reflejaron la magnitud del golpe recibido y su capacidad para asumir la responsabilidad del fracaso.
«Ha sido un mal partido, muy malo», admitió Alonso sin rodeos en la rueda de prensa posterior al encuentro. «No hemos jugado bien ni colectivamente ni individualmente. No hemos estado al nivel que debíamos estar ante un rival de esta magnitud y en un escenario tan exigente como el Metropolitano.»
El análisis del entrenador fue demoledor pero honesto. Reconoció que su equipo «no compitió lo suficiente» y que «nos faltó intensidad en todos los aspectos del juego». La autocrítica de Alonso contrastó con la euforia vivida en las primeras jornadas, donde todo parecía funcionar a la perfección en el esquema madridista.
La preparación del partido había sido meticulosa, como es habitual en Alonso. El técnico había advertido sobre la dificultad del encuentro y la importancia de mantener la concentración durante los 90 minutos. Sin embargo, nada de lo planificado funcionó sobre el terreno de juego. El Real Madrid se mostró vulnerable en defensa, impreciso en el pase y sin la agresividad necesaria para competir en un derbi.
«Sabemos que estamos en una fase de construcción», explicó Alonso, tratando de contextualizar la derrota dentro del proceso de adaptación del equipo a sus métodos. «Esta es nuestra primera derrota de la temporada, y aunque duele mucho, especialmente por cómo se ha producido, debemos sacar conclusiones que nos ayuden en el futuro.»
El entrenador fue especialmente crítico con la falta de intensidad mostrada por su equipo: «No fuimos capaces de ganar los duelos individuales, no tuvimos fluidez con el balón y no supimos presionar en campo contrario. Estos son aspectos fundamentales de nuestro juego que no aparecieron cuando más los necesitábamos.»
La comparación con la goleada sufrida por Mourinho en su primera temporada (5-0 en noviembre de 2010) es inevitable, pero Alonso prefirió mirar hacia adelante: «No quiero hacer comparaciones con el pasado. Lo importante ahora es cómo reaccionamos a esta situación. Tenemos que ser autocríticos y trabajar para que no vuelva a suceder.»
El técnico también abordó la decisión de hacer jugar a Bellingham, que venía con molestias: «Necesitamos a todos nuestros jugadores, y Jude es fundamental para nosotros. Creíamos que podía aportar, pero colectivamente no estuvimos a la altura. No fue una cuestión individual, sino de rendimiento colectivo.»
Las sustituciones realizadas por Alonso tampoco dieron resultado. Los cambios de Carvajal y Güler por Camavinga y Mastantuono llegaron cuando el partido ya estaba decidido, y no lograron cambiar la dinámica del encuentro. El técnico reconoció que «los cambios no funcionaron como esperábamos, pero la responsabilidad es mía por no haber preparado mejor al equipo para esta situación.»
La reacción de los jugadores tras el encuentro también fue reveladora. Carvajal, visiblemente frustrado, pateó una botella al ser sustituido, mientras que otros jugadores como Bellingham y Mbappé mostraron gestos de desánimo que reflejaban la magnitud de la decepción.
«Nos sentimos muy responsables de lo ocurrido», continuó Alonso. «La afición se merece mucho más de lo que hemos dado hoy. Tenemos que trabajar duro para recuperar la confianza y volver a ser el equipo que éramos en las primeras jornadas.»
El entrenador también reconoció el mérito del Atlético: «Debemos felicitar al Atlético por su partido. Nos superaron en todos los aspectos del juego y merecieron la victoria. Nosotros no estuvimos a su nivel.»
De cara al futuro, Alonso se mostró optimista pese al duro golpe: «Esto es fútbol, y en algún momento las derrotas llegan. Lo importante es cómo reaccionamos. No olvidaremos esta noche, pero tampoco vamos a tirar por la borda todo el trabajo realizado hasta ahora.»
La primera gran prueba para Xabi Alonso como entrenador del Real Madrid ha llegado de la manera más dolorosa posible. Su capacidad para levantar al equipo tras esta debacle será crucial para determinar si su proyecto puede seguir adelante o si necesita ajustes profundos para volver a competir al máximo nivel.
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