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Vinicius Junior llega a esta doble fecha FIFA de Brasil con ganas de sacarse el mal sabor de boca que le dejó el Madrid. El brasileño tuvo un altercado reciente en el Bernabéu relacionado con Mbappé y la prensa europea no lo trató bien. Ahora, con la Canarinha, busca recuperar esa confianza y demostrar por qué es uno de los mejores del planeta.
Carlo Ancelotti, que ahora dirige a Brasil, salió al cruce de las críticas. «Su vida personal es cosa suya», disparó el italiano cuando le preguntaron por el tema en la conferencia de prensa. «No soy su padre. No soy su hermano. Solo quiero ser su entrenador». Ancelotti conoce a Vini de memoria después de dirigirlo en el Madrid y sabe cómo manejarlo.
El técnico confirmó que habló con el jugador sobre lo sucedido: «Vinícius me dijo lo que pensaba, que había cometido un error, y parece que se disculpó. Así que creo que el asunto está zanjado». Página dada vuelta. Ahora toca pensar en los amistosos contra Senegal y Túnez que se jugarán en Europa.
Pero Ancelotti dejó un mensaje claro para todo el plantel antes de las fechas FIFA anteriores: «Todos tenemos que pensar en un objetivo claro, que es ganar la Copa del Mundo, y no ser elegido el mejor jugador del mundo». Esa frase iba directa a Vini, que no la pasó bien cuando perdió el Balón de Oro contra Rodri.
Brasil viene de clasificar al Mundial 2026 después de sufrir más de la cuenta en las Eliminatorias Sudamericanas. Con Ancelotti al mando, la Seleçao busca recuperar esa identidad ganadora que parecía perdida. El italiano armó un equipo ofensivo con cuatro delanteros donde Vini es la figura excluyente. Se mueve por todo el frente de ataque, busca espacios, y cuando agarra la pelota cerca del área es letal.
El problema es que ese esquema tan ofensivo deja expuesto al mediocampo. Casemiro y Bruno Guimarães tienen que bancarse solos el medio y a veces no alcanza. Por eso Ancelotti convocó a Fabinho, que lleva dos años en Arabia Saudita. Una apuesta arriesgada del técnico para darle más equilibrio al equipo.
Estos amistosos contra Senegal y Túnez servirán para seguir aceitando el funcionamiento. Brasil ya no juega más partidos oficiales hasta el Mundial 2026. Ancelotti tiene que aprovechar cada amistoso para probar variantes y encontrar ese equilibrio entre ataque y defensa que todavía le falta. Y Vinicius tiene que demostrar que puede ser el líder de este Brasil que quiere recuperar el trono mundial que perdió hace 24 años.
Fuente: espn.com.ar