El Mundial Sub-20 que se disputa en Chile desde el 27 de septiembre ha introducido una innovación revolucionaria en el arbitraje futbolístico: la «tarjeta verde». Esta medida experimental, implementada por la FIFA, permite a los entrenadores principales desafiar hasta dos veces por partido las decisiones de los árbitros, marcando un antes y un después en la aplicación de la tecnología en el fútbol juvenil.
El sistema funciona de manera similar al challenge utilizado en la NFL estadounidense, donde los entrenadores pueden solicitar la revisión de jugadas controvertidas. La tarjeta verde abarca situaciones que normalmente son revisadas por el VAR: penales, tarjetas rojas, goles, así como casos de identificación errónea de jugadores al momento de mostrar una amonestación.
Este experimento llega en un momento crucial para el arbitraje mundial, donde las controversias por decisiones polémicas han generado debates intensos en todas las competiciones. La FIFA ha decidido utilizar este torneo juvenil como laboratorio para probar nuevas herramientas que podrían implementarse en competiciones de mayor envergadura en el futuro.
Sin embargo, el inicio del torneo no ha estado exento de polémicas. Múltiples hinchas han denunciado problemas graves con la venta de entradas, incluyendo cancelaciones de último momento y reubicaciones forzosas. Algunos aficionados que habían adquirido sus boletos con anticipación se encontraron con la sorpresa de que sus asientos habían sido reasignados o, en casos más graves, que sus entradas habían sido canceladas definitivamente.
El problema más grave se registró en el sector Andes del Estadio Nacional, donde varios espectadores fueron reubicados debido a la habilitación de espacios para personas con movilidad reducida. Si bien la intención de hacer el estadio más inclusivo es loable, la falta de comunicación previa generó molestia entre los aficionados que habían planificado su asistencia con tiempo.
La organización del torneo ha intentado minimizar estos inconvenientes, argumentando que se trata de ajustes necesarios para cumplir con los estándares internacionales de la FIFA. Sin embargo, los hinchas consideran que estos cambios debieron haberse comunicado con mayor anticipación y transparencia.
A pesar de estos problemas logísticos, el nivel futbolístico del torneo ha sido excepcional. Figuras como Iker Bravo han brillado desde el primer día, mientras que ausencias notables como las de Lamine Yamal, Echeverri y Endrick han generado debate sobre las prioridades de los clubes versus las selecciones nacionales.
La «tarjeta verde» ya ha sido utilizada en varios encuentros, generando opiniones divididas. Algunos técnicos la consideran una herramienta valiosa para corregir errores evidentes, mientras que otros temen que pueda ralentizar el ritmo del juego y generar más controversias de las que pretende resolver.
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