
Créditos de imagen: Yahoo Deportes
Paris Saint-Germain ha demostrado por qué ostenta la condición de campeón europeo vigente con actuaciones dominantes en las primeras jornadas de la UEFA Champions League 2025/26, estableciéndose como el equipo a batir en una competición donde Bayern Munich y Liverpool emergen como sus principales aspirantes. El conjunto parisino, dirigido por Luis Enrique, ha mostrado un nivel de juego que confirma su estatus de favorito para revalidar el título continental conquistado la temporada pasada.
La espectacular campaña que llevó al PSG a su primera Champions League se materializó con una final demoledora contra el Inter de Milán, donde los franceses se impusieron por un contundente 5-0 que dejó claro su superioridad técnica y táctica. Esta victoria histórica no solo representó la conquista del trofeo más deseado por el club y sus aficionados, sino que también confirmó la validez del proyecto deportivo impulsado por la dirección qatarí.
En la presente edición de la Champions League, el PSG ha comenzado con el pie derecho, mostrando un fútbol vistoso y efectivo que combina la calidad individual de sus estrellas con un trabajo colectivo cada vez más cohesionado. La integración de los nuevos fichajes con jugadores consolidados como Kylian Mbappé, quien finalmente decidió continuar en el Parque de los Príncipes, ha creado una simbiosis futbolística de alto nivel.
Bayern Munich, por su parte, mantiene su tradición de competitividad europea bajo la dirección de Vincent Kompany, quien ha logrado implementar un estilo de juego que respeta la filosofía histórica del club bávaro mientras incorpora elementos modernos. Los alemanes han mostrado en sus primeros compromisos que siguen siendo una potencia capaz de competir contra cualquier rival, especialmente cuando juegan en el Allianz Arena.
Liverpool, dirigido por Jürgen Klopp, representa otra de las amenazas más serias para las aspiraciones del PSG. Los Reds han construido un equipo equilibrado que combina experiencia y juventud, manteniendo la intensidad característica del fútbol inglés pero con una madurez táctica que los convierte en candidatos reales a disputar la final de Budapest programada para mayo de 2026.
La nueva fase de liga de la Champions League ha añadido un elemento de complejidad estratégica que beneficia a equipos con plantillas profundas como el PSG. La necesidad de disputar ocho partidos contra diferentes rivales requiere una gestión cuidadosa de las rotaciones, aspecto en el que el conjunto parisino cuenta con ventajas evidentes debido a la calidad de su banco de suplentes.
El factor económico también juega a favor del PSG en su intención de revalidar el título. Los recursos disponibles han permitido al club mantener a sus figuras principales mientras incorpora refuerzos específicos para fortalecer áreas que mostraron debilidades en la campaña anterior. Esta capacidad de inversión marca diferencias importantes con rivales que operan con presupuestos más limitados.
La presión mediática y social que rodea al PSG como campeón defensor podría ser un factor determinante en su rendimiento. Sin embargo, la experiencia adquirida durante la conquista del título anterior ha proporcionado al grupo una confianza y mentalidad ganadora que se evidencia en cada actuación, especialmente en los partidos de mayor exigencia.
Luis Enrique ha logrado crear un ambiente de trabajo que maximiza el potencial individual mientras fortalece los aspectos colectivos. Su capacidad para manejar egos y expectativas se ha convertido en uno de los activos más valiosos del proyecto, especialmente en una competición donde la gestión psicológica resulta tan importante como los aspectos puramente técnicos.
Fuente: Yahoo Deportes