Créditos: The Japan Times
El Estadio Lluís Companys fue testigo de uno de los encuentros más emocionantes y dramáticos de la actual edición de la Champions League, cuando el Paris Saint-Germain logró remontar un partido que parecía perdido para vencer 2-1 al FC Barcelona en un duelo que mantuvo a los espectadores al borde del asiento hasta el último segundo. Gonçalo Ramos se convirtió en el héroe parisino al anotar el gol de la victoria en el minuto 90+2, rompiendo los corazones culés y llevándose tres puntos vitales rumbo a París.
El encuentro correspondiente a la segunda jornada de la fase de grupos de la Champions League 2025-26 prometía espectáculo desde el primer minuto, enfrentando a dos equipos con filosofías de juego atractivas y planteles repletos de estrellas mundiales. El Barcelona, dirigido por Hansi Flick, saltó al campo con la confianza de jugar en casa y con Lamine Yamal como una de sus principales figuras, mientras que el PSG de Luis Enrique llegaba con la experiencia de sus figuras consagradas y la hambre de demostrar su valía en el escenario continental más importante.
Los primeros compases del partido fueron de clara dominancia barcelonista, con el equipo local creando las ocasiones más claras y poniendo en aprietos a la defensa parisina. La presión alta característica del estilo de Flick funcionó a la perfección durante los primeros 45 minutos, generando múltiples aproximaciones peligrosas que mantuvieron en vilo a la portería defendida por Gianluigi Donnarumma. Sin embargo, la efectividad no acompañó al Barcelona en esta primera mitad, desperdiciando ocasiones que posteriormente se revelarían cruciales para el desarrollo del encuentro.
El segundo tiempo trajo cambios tácticos significativos por parte de Luis Enrique, quien apostó por una presión más alta y un juego más directo que comenzó a incomodar la salida de balón barcelonista. Esta modificación estratégica rindió frutos cuando el PSG logró igualar el marcador través de una jugada colectiva que evidenció la calidad técnica del conjunto parisino. El gol visitante cambió completamente la dinámica del encuentro, obligando al Barcelona a buscar con mayor desesperación el arco rival y, consecuentemente, dejando espacios en defensa que el PSG supo aprovechar magistralmente.
Los minutos finales del encuentro fueron de pura tensión y emociones desbordadas. El Barcelona volcó todos sus efectivos al ataque, consciente de que necesitaba los tres puntos para mantener sus aspiraciones intactas en una Champions League cada vez más competitiva. Pedri, Frenkie de Jong y el propio Lamine Yamal multiplicaron sus esfuerzos para encontrar el gol de la victoria, generando varias aproximaciones que rozaron el segundo tanto local.
Sin embargo, el fútbol reservaba una sorpresa cruel para las aspiraciones culés. En una jugada aparentemente inocua, Gonçalo Ramos apareció en el lugar preciso en el momento exacto para conectar un centro lateral y enviar el balón al fondo de las redes barcelonistas. El estadio se sumió en un silencio sepulcral mientras los jugadores parisinos celebraban con euforia un triunfo que sabía a gloria por la forma dramática en que se había conseguido.
La victoria del PSG no solo representa tres puntos valiosos en la tabla de posiciones, sino que también envía un mensaje claro al resto de competidores: el equipo parisino ha llegado a esta Champions League con hambre de gloria y con la determinación necesaria para competir al máximo nivel contra cualquier rival, sin importar el escenario o las circunstancias del partido.