
Créditos: Inside World Football – Logos de FIFA y Aramco en representación de la polémica
Un grupo de diez organizaciones internacionales de derechos humanos y medioambiente han intensificado este 7 de octubre su presión sobre la FIFA, la Fórmula 1 y otras entidades deportivas por sus acuerdos de patrocinio con Saudi Aramco, la empresa petrolera estatal de Arabia Saudí. La coalición, que incluye a reconocidas ONG como Amnistía Internacional y Human Rights Watch, ha enviado cartas formales exigiendo explicaciones sobre los contratos millonarios que vinculan a estas organizaciones deportivas con la compañía saudí, argumentando posibles contradicciones éticas en sus políticas corporativas.
La campaña coordinada se centra especialmente en el acuerdo global entre Aramco y la FIFA, estimado en más de 100 millones de dólares anuales, que convierte a la empresa petrolera en uno de los patrocinadores principales del Mundial 2026 y la Copa Mundial Femenina de 2027. Este contrato, anunciado en abril de 2024, ha sido criticado por las organizaciones activistas como un ejemplo claro de «sportswashing», la práctica de utilizar el deporte para mejorar la imagen internacional de regímenes con cuestionables récords en derechos humanos.
«Aramco está gastando miles de millones de dólares en patrocinios deportivos con FIFA, Fórmula 1, Concacaf y cricket internacional que le compran buena voluntad y limpian su reputación», señala el informe conjunto presentado por las organizaciones. El documento destaca que estos contratos llegan en un momento particularmente sensible, cuando Arabia Saudí enfrenta críticas internacionales por su historial en derechos humanos y su papel en el cambio climático global.
La FIFA se encuentra en una posición especialmente delicada, ya que el acuerdo con Aramco se anunció solo unos meses después de que el organismo adjudicara de facto la Copa Mundial de 2034 a Arabia Saudí. Esta coincidencia temporal ha sido interpretada por los críticos como evidencia de una estrategia coordinada entre el reino saudí y la FIFA para utilizar el fútbol como herramienta de legitimación internacional.
Las organizaciones ambientales han puesto especial énfasis en las contradicciones entre los compromisos climáticos declarados por la FIFA y su asociación con una de las empresas más contaminantes del mundo. «La FIFA ha hecho declaraciones públicas sobre su compromiso con la sostenibilidad y la lucha contra el cambio climático, pero al mismo tiempo acepta millones de dólares de la empresa que más contribuye a las emisiones globales de carbono», declaró un portavoz de una de las ONG participantes.
La Fórmula 1, que mantiene un contrato de patrocinio a largo plazo con Aramco desde 2020, también enfrenta presiones similares. El deporte del motor, que ha iniciado una transición hacia la sostenibilidad con el objetivo de alcanzar la neutralidad de carbono para 2030, es cuestionado por su asociación con una empresa cuyo modelo de negocio se basa en la extracción y refinamiento de combustibles fósiles.
«La contradicción es evidente: por un lado, la Fórmula 1 promociona tecnologías híbridas y habla de sostenibilidad, mientras que por otro lado acepta patrocinio de la empresa que simboliza la dependencia mundial de los combustibles fósiles», explicó un representante de Greenpeace, una de las organizaciones que lidera la campaña.
El Consejo Internacional de Cricket (ICC) tampoco ha escapado a las críticas. Aramco patrocinará la Copa Mundial T20 de 2026 en India y Sri Lanka, un contrato que las organizaciones consideran parte de la estrategia saudí para diversificar su presencia deportiva global y alcanzar mercados que tradicionalmente han sido menos permeables a su influencia.
Las cartas enviadas a estos organismos deportivos incluyen preguntas específicas sobre los procesos de due diligence realizados antes de firmar los contratos con Aramco, así como sobre las medidas implementadas para garantizar que estos acuerdos no comprometan los valores declarados de cada organización. Las ONG exigen respuestas públicas y transparentes sobre estos procesos.
La respuesta de las organizaciones deportivas ha sido hasta ahora evasiva. La FIFA se ha limitado a señalar que «todos nuestros acuerdos comerciales pasan por rigurosos procesos de evaluación y cumplen con nuestros estándares éticos», sin proporcionar detalles específicos sobre los criterios utilizados para evaluar el contrato con Aramco.
La Fórmula 1, por su parte, ha defendido su asociación con Aramco argumentando que la empresa «está invirtiendo significativamente en tecnologías de transición energética y combustibles sintéticos que son relevantes para el futuro del deporte del motor». Sin embargo, esta justificación no ha satisfecho a los críticos, que consideran que se trata de una estrategia de greenwashing.
La presión sobre estas organizaciones deportivas se intensifica en un momento en que la opinión pública internacional es cada vez más sensible a los temas de sostenibilidad y derechos humanos. Los patrocinadores tradicionales de eventos deportivos también enfrentan escrutinio público cuando sus prácticas corporativas no se alinean con los valores que proclaman defender.
El impacto económico de estos contratos es significativo para las organizaciones deportivas involucradas. Se estima que los acuerdos con Aramco representan una fuente de ingresos crucial que permite financiar el desarrollo de sus competiciones y programas globales. Esta dependencia económica complica cualquier decisión de revisar o cancelar los contratos existentes.
La campaña de las organizaciones de derechos humanos también ha puesto el foco en otros patrocinios de Aramco en el mundo del deporte, incluyendo su asociación con el equipo Aston Martin de Fórmula 1 y varios eventos deportivos regionales. La estrategia parece ser demostrar que se trata de un patrón sistemático de utilización del deporte para mejorar la imagen corporativa y nacional.
Fuente: Marketing Registrado | SportsPro