Créditos: BBC - Neymar en su etapa final con Al-Hilal
La aventura de Neymar en Arabia Saudí llegó a su fin de manera abrupta y controvertida cuando Al-Hilal y el astro brasileño acordaron rescindir su contrato por mutuo acuerdo en enero de 2025. La decisión puso punto final a 18 meses plagados de lesiones, frustraciones y polémicas que convirtieron lo que debía ser un proyecto estelar en una pesadilla deportiva y mediática.
La gota que colmó el vaso fue la decisión del Al-Hilal de no registrar a Neymar para la segunda mitad de la temporada 2024-25 de la Saudi Pro League. Esta medida drástica se basó en la percepción del club de que el brasileño se había convertido en «una carga» para la institución, tanto deportiva como económicamente, debido a sus constantes problemas físicos.
El comunicado oficial fue escueto pero revelador: «Al Hilal Club Company y Neymar Jr. han acordado terminar su relación contractual por mutuo consentimiento.» Sin embargo, fuentes internas revelaron que las negociaciones para la rescisión fueron tensas y que ambas partes tenían visiones completamente diferentes sobre las razones del fracaso del proyecto.
La pesadilla comenzó en octubre de 2023, cuando Neymar sufrió una grave lesión de ligamento cruzado anterior (LCA) mientras jugaba con la selección brasileña contra Uruguay. Esta lesión lo mantuvo alejado de los terrenos de juego durante casi un año completo, período durante el cual su relación con el club se deterioró progresivamente.
El regreso del brasileño en octubre de 2024 duró apenas dos semanas. En su segundo partido de vuelta, Neymar sufrió una nueva lesión muscular en el muslo que lo dejó fuera por tiempo indefinido. La imagen del jugador saliendo cojeando del campo se convirtió en el símbolo de una etapa marcada por la mala suerte y las decisiones cuestionables.
Jorge Jesus, entrenador del Al-Hilal, fue brutal en su evaluación: «Neymar ya no puede rendir al nivel al que estamos acostumbrados. Las cosas se han vuelto difíciles para él, desafortunadamente.» Estas declaraciones públicas evidenciaron la fractura total entre el técnico portugués y su estrella, marcando el inicio del fin de la relación.
La situación se complicó aún más cuando trascendieron detalles sobre el estilo de vida de Neymar durante su recuperación. Un periodista brasileño realizó acusaciones graves sobre supuestos problemas con el alcohol y sesiones nocturnas de videojuegos que habrían afectado su proceso de rehabilitación. Neymar respondió con una demanda legal, pero el daño a su imagen ya estaba hecho.
Los números de la etapa saudí de Neymar son desalentadores: apenas 7 partidos disputados en 18 meses, con solo un gol y tres asistencias. Para un jugador que llegó como la gran estrella de la Saudi Pro League con un contrato que se estimaba en 100 millones de euros anuales, estos registros representan uno de los fracasos más costosos en la historia del fútbol.
El impacto económico del fracaso va más allá del salario de Neymar. Al-Hilal había construido toda su estrategia de marketing internacional alrededor de la figura del brasileño, vendiendo camisetas, atrayendo patrocinadores y programando giras promocionales que tuvieron que ser canceladas debido a sus constantes ausencias.
La rescisión del contrato también ha generado especulaciones sobre el futuro inmediato de Neymar. A los 33 años y con un historial de lesiones preocupante, sus opciones en el fútbol de élite europeo parecen limitadas. Santos, su club formativo, ha mostrado interés en su regreso, pero las diferencias económicas hacen difícil un acuerdo.
El caso de Neymar se ha convertido en un símbolo de los riesgos de la estrategia saudí de atraer estrellas envejecidas con contratos millonarios. Mientras otros jugadores como Cristiano Ronaldo han logrado mantener un nivel competitivo, el fracaso del brasileño ha demostrado que el dinero no siempre garantiza el éxito deportivo.
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