Créditos: ESPN
El RCD Mallorca consiguió una victoria muy trabajada al vencer 1-0 al Deportivo Alavés en el Estadi Mallorca Son Moix, en un encuentro que se caracterizó por la efectividad de los locales frente a la falta de contundencia de los visitantes. El partido quedará recordado por la estadística inusual de que el equipo ganador solo necesitó tres disparos para llevarse los tres puntos, demostrando una eficacia clínica que contrastó con las múltiples ocasiones desperdiciadas por el conjunto vasco.
El único gol del encuentro llegó en el minuto 34 de la primera mitad, cuando Takuma Asano aprovechó una jugada confusa en el área del Alavés para batir a Sivera con un remate certero. La jugada nació de un córner lanzado desde la banda derecha que encontró a Mateu Morey en el segundo palo. El lateral mallorquín controló el balón y se preparó para definir, pero la intervención de Pacheco desvió ligeramente la trayectoria del balón, que terminó en los pies de Asano para que el japonés no perdonara.
El desarrollo del partido hasta ese momento había sido favorable al Alavés, que había generado más ocasiones de gol y había mostrado mayor fluidez en sus movimientos ofensivos. Los dirigidos por Luis García Plaza llegaron al Estadi Son Moix con la intención de sumar puntos que los alejaran de la zona baja de la tabla, y durante gran parte del encuentro parecieron estar en condiciones de conseguirlo.
La primera mitad estuvo marcada por las llegadas constantes del Alavés, que generó hasta cinco ocasiones claras de gol sin lograr materializar ninguna. Rebbach fue el más activo de los visitantes, creando peligro por la banda izquierda y poniendo en aprietos a la defensa local en varias ocasiones. Su desborde y calidad en el último pase crearon las situaciones más peligrosas para el equipo vasco.
El Mallorca, por su parte, apostó por un fútbol más directo y vertical. Jagoba Arrasate había preparado un esquema conservador que priorizaba la solidez defensiva y buscaba sorprender en transiciones rápidas. La estrategia funcionó a la perfección, ya que el único disparo a puerta de la primera mitad se convirtió en gol, demostrando la eficacia de un planteamiento aparentemente sencillo pero muy efectivo.
Tras el gol, el partido cambió su fisonomía. El Alavés se vio obligado a tomar más riesgos ofensivos, lo que abrió espacios que el Mallorca trató de aprovechar sin conseguirlo. Los mallorquines se mostraron cómodos defendiendo su ventaja y buscando el contraataque, aunque les faltó precisión en los últimos metros para sentenciar el encuentro.
La segunda mitad mantuvo la tónica de dominio territorial del Alavés sin traducirse en ocasiones realmente claras. Los vascos movieron el balón con paciencia, buscando fisuras en una defensa mallorquina bien organizada y muy comprometida con el trabajo defensivo. Sivera, el portero del Alavés, fue uno de los jugadores más activos de su equipo desde la posición de arquero, distribuyendo balones largos y tratando de generar situaciones de peligro.
El dato más llamativo del encuentro fue la extraordinaria eficacia del Mallorca, que con apenas tres disparos durante todo el partido logró anotar un gol y llevarse la victoria. Esta estadística habla de la efectividad clínica de los baleares, pero también de la falta de contundencia del Alavés, que pese a generar más ocasiones no supo aprovechar su superioridad territorial.
Jagoba Arrasate, entrenador del Mallorca, valoró positivamente el rendimiento de su equipo: «Sabíamos que íbamos a sufrir ante un rival que juega muy bien al fútbol. Lo importante era ser efectivos en nuestras ocasiones y mantener la concentración defensiva durante todo el partido. Los jugadores han interpretado perfectamente el plan de juego.»
Luis García Plaza, técnico del Alavés, se mostró decepcionado con el resultado pero satisfecho con el juego de su equipo: «Hemos sido superiores durante gran parte del encuentro, pero el fútbol se decide en las áreas. No hemos sido contundentes arriba y hemos pagado caro el único error defensivo que hemos cometido.»
La victoria permite al Mallorca sumar tres puntos importantes que lo alejan de la zona baja de la tabla y lo colocan en una posición más cómoda de cara a las próximas jornadas. Los baleares han demostrado que pueden competir contra cualquier rival cuando encuentran su mejor versión defensiva y aprovechan al máximo sus oportunidades.
Para el Alavés, esta derrota representa una oportunidad perdida de sumar puntos fuera de casa ante un rival directo en la lucha por la permanencia. Los vitorianos tendrán que mejorar su efectividad ofensiva si quieren cumplir sus objetivos esta temporada.
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