CRÉDITOS DE LA IMAGEN: Créditos: Real Madrid Exclusivo
Joan Laporta está jugando sus cartas pensando en las elecciones que se avecinan. El presidente del Barcelona ha anunciado esta semana que el club está trabajando en la construcción de una estatua de Lionel Messi que se ubicará en el nuevo Camp Nou. Una propuesta que suena bien, que emociona a los culés, pero que también tiene su dosis de oportunismo político.
La noticia salió justo después de que Messi visitara de sorpresa las obras del nuevo estadio. Leo llegó sin avisar, recorrió las instalaciones, se emocionó al ver el proyecto casi terminado, y dejó unas palabras sobre su cariño al Barça y a la afición. Laporta, que es un tipo hábil para la comunicación, aprovechó ese momento para anunciar la idea de la estatua.
«Messi debería tener una estatua en el nuevo Camp Nou», declaró el presidente en rueda de prensa. «Estamos trabajando en el diseño junto con la junta directiva, y cuando tengamos algo concreto lo presentaremos. Sería una injusticia que el mejor jugador de la historia del Barcelona no tuviera un reconocimiento así». Palabras bonitas, emotivas, pero también calculadas para conectar con el sentimiento de los socios en un momento clave.
Porque Laporta está en campaña permanente. Las próximas elecciones presidenciales del Barça están a la vuelta de la esquina, y él sabe que mencionar a Messi es tocar la fibra sensible de millones de aficionados. Leo es el ídolo máximo, el jugador que lo ganó todo con la camiseta azulgrana, y cualquier homenaje en su nombre será bien recibido. Pero también es cierto que Laporta fue quien no pudo retenerlo en 2021 cuando Messi salió libre hacia el PSG.
La propuesta de la estatua no es nueva en el mundo del fútbol. Muchos grandes clubes han inmortalizado a sus leyendas con monumentos a la entrada de sus estadios. Cristiano Ronaldo tiene la suya en Madeira, el Manchester United tiene a sus glorias en Old Trafford, y el Real Madrid también honra a sus mitos con esculturas. Que el Barcelona haga lo mismo con Messi tiene lógica y es merecido.
El detalle importante es que Laporta ha dejado claro que antes de avanzar con el proyecto consultarán con la familia de Messi. No quieren imponer nada, quieren que Leo esté cómodo con la idea, que le guste el diseño, que sienta que es un homenaje auténtico y no un acto político. Eso habla bien de las formas, aunque el trasfondo electoral está ahí.
Lo interesante será ver cómo reacciona Messi. El argentino siempre ha sido discreto con este tipo de homenajes, prefiere mantener perfil bajo y dejar que su fútbol hable por él. Pero una estatua en el Camp Nou, el estadio donde vivió sus mejores años, donde ganó todo lo que ganó, donde enamoró al mundo con su magia, sería algo especial. Difícil que Leo se niegue.
Algunos críticos de Laporta ya han señalado que esta propuesta llega en un momento demasiado conveniente para él. Elecciones en el horizonte, presión por los resultados deportivos, y de repente aparece la idea de la estatua de Messi. ¿Casualidad? Probablemente no. Pero al final, si el resultado es que Leo tenga su merecido reconocimiento en bronce a las puertas del Camp Nou, pues bienvenido sea.
El nuevo estadio está previsto que se inaugure oficialmente en 2026, y Laporta ya ha insinuado que le gustaría que Messi estuviera presente en esa ceremonia. Imagínate la escena: Camp Nou renovado, lleno hasta la bandera, y Leo Messi descubriendo su propia estatua ante miles de aficionados que lo ovacionan. Sería un momento épico para el Barcelona y para el fútbol.
Mientras tanto, Messi sigue brillando en el Inter Miami, prepara su último Mundial con Argentina, y de vez en cuando mira hacia Barcelona con cariño. La relación entre el club y el jugador ha tenido sus momentos difíciles, especialmente después de su salida en 2021, pero el tiempo suele curar las heridas. Y una estatua puede ser el símbolo perfecto de reconciliación.