Créditos: Dennis Agyeman / AFP7 / Europa Press
El futuro del fútbol español está molesto. Lamine Yamal, la joven estrella del Barcelona de apenas 18 años, se vio envuelto en un conflicto entre su club y la selección española que lo obligó a tomar una postura pública. Y no se guardó nada.
Todo empezó cuando Yamal fue desconvocado de la última convocatoria de España debido a un tratamiento médico invasivo por una pubalgia (dolor en la zona del pubis) que el Barcelona decidió realizarle sin avisar previamente a la federación. La RFEF se enteró prácticamente cuando Lamine ya no podía viajar con el equipo nacional, lo que generó malestar en el cuerpo técnico de Luis de la Fuente.
El jugador, harto de estar en medio de una pelea que no le corresponde, dio unas declaraciones contundentes: «Quiero que esto se resuelva antes de la Finalissima de marzo contra Argentina. No puedo estar así, me quieren en el Barcelona y me quieren en España, pero parece que no se ponen de acuerdo. Yo solo quiero jugar al fútbol».
La Finalissima es el partido que más ilusión le hace a Lamine: enfrentarse a la Argentina de Lionel Messi. El chaval admira profundamente a Leo y no quiere perderse ese duelo por culpa de problemas administrativos entre las instituciones.
El presidente del Barcelona, Joan Laporta, y el jefe de la RFEF, Rafael Louzan, acordaron reunirse próximamente para limar asperezas. Pero el daño ya está hecho. Yamal dejó claro que no quiere ser moneda de cambio en disputas políticas entre el Barça y la selección.
Este tipo de conflictos no son nuevos en el fútbol español. Históricamente, Barcelona y Real Madrid han tenido roces con la federación por el manejo de sus jugadores en convocatorias internacionales. Pero que un chaval de 18 años tenga que salir a pedirles públicamente a los adultos que se pongan de acuerdo habla mal de todos los involucrados.
Lamine Yamal es, sin dudas, uno de los talentos más brillantes del fútbol europeo. Merece que lo dejen jugar tranquilo y no sea víctima de egos institucionales.
Fuente: football-espana-lamine-yamal-barcelona-spain-controversy