CRÉDITOS DE LA IMAGEN: Créditos: LaLiga Oficial
LaLiga está diciendo basta. Después de varios episodios lamentables de racismo en estadios españoles durante las últimas semanas, la patronal del fútbol español ha anunciado un refuerzo significativo de su campaña «LaLiga VS Odio», con medidas más contundentes y un mensaje claro: el racismo no tiene cabida en el fútbol español. Y van en serio.
La iniciativa no es nueva, pero sí su intensidad. LaLiga lleva años trabajando en la identificación y denuncia de comportamientos racistas en los campos de fútbol, pero ahora dan un paso más. Han ampliado su equipo de vigilancia, instalado más cámaras en los estadios para identificar a los responsables de cánticos ofensivos y endurecido los protocolos de actuación cuando se detectan incidentes.
El contexto es claro: los casos de Vinicius Jr, Lamine Yamal, Iñaki Williams y otros jugadores que han sufrido insultos racistas han puesto al fútbol español en el punto de mira internacional. Y no de la forma positiva, precisamente. Cada vez que pasa algo así, las críticas llueven desde todos los rincones de Europa, poniendo en cuestión si España está haciendo lo suficiente para erradicar este problema.
Javier Tebas, presidente de LaLiga, ha sido muy claro en sus declaraciones: «No vamos a tolerar ni un solo insulto racista más. Trabajaremos con los clubes, con las autoridades y con las aficiones para que los responsables sean identificados y sancionados». Son palabras fuertes, pero ahora toca que se traduzcan en acciones concretas que tengan impacto real.
Una de las novedades más importantes es la colaboración directa con las fuerzas de seguridad. Ahora, cuando LaLiga identifica a alguien profiriendo insultos racistas, esa información se traslada inmediatamente a la policía para que inicien procedimientos legales. No solo hablamos de multas administrativas, sino de posibles delitos de odio que pueden acabar con condenas penales.
También están trabajando en campañas educativas. Porque el problema del racismo no se soluciona solo castigando, hay que educar. LaLiga está invirtiendo en programas para categorías inferiores, talleres en colegios y mensajes constantes en estadios recordando que el respeto es fundamental. La idea es que las nuevas generaciones crezcan con una mentalidad diferente, entendiendo que el fútbol es para todos.
Los clubes también están siendo presionados para que se impliquen más. LaLiga les exige que tengan protocolos propios de actuación, que formen a sus empleados de seguridad en identificación de comportamientos racistas y que sancionen duramente a los socios o abonados que incurran en este tipo de conductas. Algunos clubes ya han dado pasos en esa dirección, expulsando de por vida a aficionados identificados como racistas.
Pero no todo es responsabilidad de LaLiga o los clubes. Las aficiones también tienen que hacer su parte. Muchos grupos ultras y peñas de aficionados ya han mostrado su rechazo al racismo públicamente, y eso es un avance. Pero hace falta más: cuando alguien en tu grada empiece a proferir insultos racistas, hay que señalarlo, denunciarlo y aislarlo. El silencio cómplice es parte del problema.
Las cifras demuestran que hay trabajo por hacer. Durante la temporada pasada, LaLiga presentó más de 20 denuncias por comportamientos racistas, una cifra que debería avergonzar a todos. Pero al mismo tiempo, esas denuncias son una muestra de que el sistema de vigilancia funciona y que están tomándose el tema en serio.
El camino no será fácil. El racismo es un problema social que va mucho más allá del fútbol, y erradicarlo de los estadios es solo una parte de una batalla mucho mayor. Pero el fútbol, por su capacidad de llegar a millones de personas, tiene una responsabilidad especial. Y LaLiga parece haber entendido que no puede mirar hacia otro lado.
Lo importante ahora es la constancia. Que esto no sea una campaña de dos meses que luego se diluye. Que las medidas sean sostenidas en el tiempo, que los protocolos se apliquen siempre, que las sanciones sean ejemplares. Solo así conseguiremos que los estadios españoles sean espacios seguros y respetuosos para todos, independientemente de su color de piel, origen o condición.
El mensaje está lanzado: LaLiga VS Odio no es solo un eslogan, es un compromiso real. Y el fútbol español no puede permitirse ser recordado por incidentes racistas, sino por su calidad, su pasión y su capacidad para unir a personas de todos los orígenes en torno a un balón.