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Los capitanes de los equipos de LaLiga EA Sports protagonizaron el 16 de octubre de 2025 una protesta sin precedentes contra la decisión de LaLiga de disputar el partido entre Villarreal y FC Barcelona en Miami, Estados Unidos, durante el mes de diciembre. La Asociación de Futbolistas Españoles (AFE) confirmó que los futbolistas de Primera División acordaron realizar una pausa simbólica de quince segundos al inicio de todos los partidos de la jornada 9, como medida de presión para exigir mayor transparencia y participación en decisiones que afectan directamente sus condiciones laborales y calendarios deportivos. Esta acción colectiva representa el mayor gesto de rebeldía de los jugadores profesionales españoles en décadas y pone en evidencia la creciente tensión entre los futbolistas, la patronal del fútbol español y los intereses comerciales que rigen el deporte moderno.
La polémica estalló cuando LaLiga anunció oficialmente, el 8 de octubre, que el encuentro correspondiente a la jornada 18 entre Villarreal y Barcelona, originalmente programado para disputarse en el Estadio de la Cerámica, sería trasladado al Hard Rock Stadium de Miami el próximo 21 de diciembre. Esta decisión forma parte del denominado «Plan Miami», una estrategia comercial de LaLiga para expandir su presencia en el mercado estadounidense mediante la organización de partidos oficiales de la competición española en territorio norteamericano. Si bien LaLiga ha intentado exportar partidos a Estados Unidos desde 2018, esta sería la primera vez que efectivamente se concreta un encuentro oficial fuera de España, después de varios intentos frustrados por la oposición de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) y la UEFA.
La AFE, sindicato que agrupa a los futbolistas profesionales españoles, emitió un comunicado conjunto con los capitanes de los veinte equipos de Primera División denunciando la «absoluta falta de transparencia y de diálogo» por parte de LaLiga en todo el proceso de toma de decisiones. Los futbolistas criticaron especialmente que no fueron consultados ni informados adecuadamente sobre los detalles logísticos, económicos y deportivos del traslado del partido a Miami. Entre las preocupaciones planteadas figuran cuestiones como el impacto en el descanso obligatorio entre partidos, la compensación económica para los jugadores que deberán viajar al extranjero, las condiciones contractuales especiales que podrían requerirse y el posible efecto negativo sobre el rendimiento competitivo de los equipos involucrados.
La protesta coordinada se materializó de forma espectacular en el primer partido de la jornada 9, disputado el miércoles 16 de octubre entre Real Oviedo y Espanyol en el estadio Carlos Tartiere. Al sonar el silbato inicial, los veintidós jugadores sobre el terreno de juego permanecieron completamente estáticos durante quince segundos, en un silencio tenso que desconcertó inicialmente a los aficionados presentes y a los comentaristas televisivos. Posteriormente, el capitán del Oviedo y el del Espanyol se acercaron al árbitro central para entregarle un comunicado oficial explicando las razones de la protesta, que fue leído brevemente antes de que el encuentro se reanudara con normalidad. Esta misma escena se repitió en todos los partidos subsiguientes de la jornada, incluyendo los enfrentamientos del sábado y domingo.
Lo más llamativo de la situación fue que las televisiones oficiales de LaLiga, operadas por DAZN y Movistar+, optaron deliberadamente por no mostrar las imágenes de la protesta en sus transmisiones en directo. Según denunciaron varios periodistas presentes en los estadios y aficionados que compartieron videos desde las gradas, las cadenas televisivas cortaron a planos generales del público o insertaron repeticiones de jugadas previas durante los quince segundos de parada, ocultando así la protesta de los jugadores a la audiencia televisiva. Esta decisión generó una ola de indignación en redes sociales, donde usuarios acusaron a LaLiga de censurar la legítima manifestación de los futbolistas y de anteponer sus intereses comerciales a la libertad de expresión de los deportistas.
David Aganzo, presidente de la AFE, ofreció una rueda de prensa el mismo día 16 de octubre para explicar las razones detrás de la protesta y reafirmar el apoyo del sindicato a los jugadores. «Los futbolistas no estamos en contra de la internacionalización de LaLiga ni de jugar partidos en el extranjero, pero exigimos ser tratados como profesionales y no como meros productos comerciales que se mueven de un lugar a otro sin consulta previa», declaró Aganzo. El dirigente sindical también criticó la falta de información sobre aspectos logísticos fundamentales: «Nadie nos ha explicado cómo se compensará el descanso de los jugadores que tengan que volar más de 15 horas hasta Miami, jugar un partido de máxima exigencia y volver inmediatamente para disputar la siguiente jornada de liga apenas tres o cuatro días después. Esto pone en riesgo la salud física y mental de los deportistas».
Por su parte, Javier Tebas, presidente de LaLiga, intentó restar importancia a la protesta calificándola de «gesto simbólico sin mayor trascendencia» y defendió apasionadamente el Plan Miami como una estrategia necesaria para el crecimiento del fútbol español en mercados emergentes. «LaLiga necesita expandirse globalmente para poder competir financieramente con la Premier League y otras grandes ligas europeas. El mercado estadounidense representa una oportunidad única de crecimiento que no podemos desperdiciar», argumentó Tebas en declaraciones a los medios. El directivo también afirmó que el sindicato de jugadores fue informado del proyecto con suficiente antelación y que todas las cuestiones logísticas están siendo atendidas conforme a las regulaciones laborales vigentes.
Sin embargo, varios capitanes de equipos de Primera División contradijeron públicamente la versión de Tebas. Iker Muniain, capitán del Athletic Club, declaró en zona mixta tras el partido contra el Celta: «Es mentira que hayamos sido informados adecuadamente. Nos enteramos del partido en Miami por la prensa, al igual que el resto de la afición. No hubo ninguna reunión previa, ninguna consulta formal. Simplemente se tomó la decisión y se nos comunicó como un hecho consumado». Koke Resurrección, capitán del Atlético de Madrid, expresó sentimientos similares: «Como jugadores merecemos respeto. No estamos en contra del progreso ni de la expansión internacional, pero queremos participar en las decisiones que afectan directamente nuestras vidas profesionales y personales. Este partido se juega en plena Navidad, época en la que todos queremos estar con nuestras familias».
La controversia del Plan Miami se enmarca en un contexto más amplio de creciente tensión entre los futbolistas profesionales europeos y las autoridades del fútbol en relación al recargado calendario de competiciones. Los jugadores de élite han venido denunciando desde hace años que el número excesivo de partidos (que en algunos casos supera los setenta encuentros por temporada, sumando compromisos de club y selección) está generando problemas crónicos de salud física y mental, incrementando exponencialmente el riesgo de lesiones graves y reduciendo la calidad del espectáculo futbolístico. Organizaciones como FIFPRO, el sindicato mundial de futbolistas profesionales, han publicado estudios científicos que demuestran el impacto negativo del sobreuso muscular y la falta de descanso adecuado en el rendimiento y longevidad de las carreras deportivas.
Fuente: Infobae