Créditos: ESPN – Donald Trump y representantes de FIFA durante reunión sobre Mundial 2026
La FIFA ha respondido de manera contundente a las amenazas del presidente estadounidense Donald Trump de trasladar partidos del Mundial 2026 por motivos de seguridad, dejando claro que la organización del torneo más importante del fútbol mundial está exclusivamente en manos del máximo organismo rector del deporte rey. En un comunicado oficial emitido este 3 de octubre, la FIFA ha reafirmado su autoridad absoluta sobre todas las decisiones relacionadas con la Copa del Mundo, incluyendo la designación de sedes y la distribución de partidos entre las ciudades anfitrionas.
La controversia se desató cuando Trump anunció públicamente que su administración podría mover partidos del Mundial 2026 si consideraba que las sedes designadas no cumplían con los estándares de seguridad establecidos por su gobierno. El presidente estadounidense había declarado anteriormente que «si no es seguro, los partidos se jugarán en otro lugar», una afirmación que ha generado una respuesta inmediata y firme por parte de la FIFA, que no está dispuesta a permitir interferencias políticas en la organización del torneo.
La respuesta de la FIFA ha sido diplomática pero inequívoca: «Las decisiones sobre la distribución de partidos, sedes y aspectos organizativos del Mundial 2026 corresponden exclusivamente a la FIFA, en coordinación con las confederaciones locales y los comités organizadores de Estados Unidos, Canadá y México». El organismo presidido por Gianni Infantino ha dejado claro que, aunque valora la colaboración de los gobiernos anfitriones, la autoridad final en todos los aspectos del torneo recae únicamente en la institución con sede en Zúrich.
El Mundial 2026 será el primer torneo en la historia en celebrarse en tres países diferentes, con Estados Unidos albergando la mayoría de los partidos, incluyendo la final que tendrá lugar en el MetLife Stadium de Nueva Jersey. La complejidad logística de esta organización tripartita ya había generado desafíos únicos, pero las declaraciones de Trump han añadido una nueva dimensión política que la FIFA quiere evitar a toda costa.
Las amenazas del presidente estadounidense se enmarcan en su política de «América Primero» y en su insistencia en que todos los aspectos relacionados con eventos que se celebren en territorio estadounidense deben estar sujetos a la aprobación y supervisión de su administración. Sin embargo, la FIFA ha recordado que los acuerdos firmados para la celebración del Mundial establecen claramente las competencias y responsabilidades de cada parte, y que la organización del torneo está regida por la normativa internacional de la FIFA, no por las leyes nacionales de los países anfitriones.
La situación ha generado inquietud en el mundo del fútbol, ya que cualquier cambio en las sedes establecidas tendría consecuencias económicas y logísticas enormes. Las ciudades seleccionadas han invertido millones de dólares en mejoras de infraestructura, y los aficionados de todo el mundo ya están planificando sus viajes basándose en el calendario y las sedes oficiales. Un cambio de última hora en la distribución de partidos podría generar caos logístico y pérdidas económicas millonarias.
La FIFA ha subrayado que todos los aspectos de seguridad están siendo coordinados conjuntamente con las autoridades locales, estatales y federales de los tres países anfitriones, siguiendo los protocolos establecidos para eventos de esta magnitud. El organismo ha recordado que ya ha organizado Mundiales en países con diferentes sistemas políticos y situaciones de seguridad, siempre manteniendo su autonomía en las decisiones organizativas.
La respuesta de la FIFA también ha sido interpretada como un mensaje a otros gobiernos que pudieran estar tentados de ejercer presión política sobre la organización de eventos deportivos internacionales. La independencia de las organizaciones deportivas respecto a las interferencias políticas es un principio fundamental consagrado en los estatutos de la FIFA y reconocido por el Comité Olímpico Internacional.
Gianni Infantino, presidente de la FIFA, había establecido previamente que el Mundial 2026 sería el más inclusivo y global de la historia, con la participación de 48 selecciones y la celebración de 104 partidos. Las declaraciones de Trump y la necesidad de responder a ellas han obligado a la FIFA a reafirmar públicamente su autoridad, algo que normalmente se da por supuesto en la organización de eventos deportivos internacionales.
El sorteo del Mundial 2026, programado para el 5 de diciembre en el Kennedy Center de Washington D.C., se mantiene según lo previsto, y la FIFA ha confirmado que no habrá cambios en las fechas ni en las sedes establecidas. La organización ha trabajado durante años en la planificación de este torneo, y cualquier modificación sustancial requeriría una reestructuración completa que la FIFA no está dispuesta a considerar.
La controversia también pone de manifiesto las tensiones que pueden surgir cuando eventos deportivos globales se celebran en países con líderes políticos que tienden a politizar todos los aspectos de la vida pública. La FIFA ha demostrado su capacidad para mantener la integridad del torneo por encima de las presiones políticas, algo que será crucial para el éxito del Mundial 2026.
Las federaciones de fútbol de Canadá y México han respaldado la posición de la FIFA, recordando que el acuerdo tripartito para la organización del Mundial se basa en el respeto mutuo y en la autonomía de la FIFA para tomar todas las decisiones técnicas y organizativas. Ambos países han reafirmado su compromiso con el torneo y su confianza en que se desarrollará según lo planificado.
La respuesta firme de la FIFA a las amenazas de Trump marca un precedente importante para futuros eventos deportivos internacionales, estableciendo claramente que las organizaciones deportivas mundiales no permitirán interferencias políticas en la organización de sus competiciones, independientemente del poder político o económico del país anfitrión.
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