Créditos: Niall Carson/PA via AP
A los 40 años y con más de 200 partidos con la selección portuguesa, Cristiano Ronaldo vivió algo que jamás había experimentado: ver la tarjeta roja directa vistiendo la camiseta de su país. Fue en Dublín, en un partido de clasificación para el Mundial 2026 que Portugal terminó perdiendo 0-2 ante Irlanda.
Todo pasó en el minuto 61. Cristiano disputaba un balón aéreo con el defensa irlandés Dara O’Shea cuando, en el forcejeo, le propinó un codazo que el árbitro central solo castigó con amarilla. Pero el VAR entró en acción y tras revisar las imágenes, el colegiado cambió su decisión: roja directa para el capitán luso.
La cara de incredulidad de CR7 lo decía todo. Intentó protestar, gesticular, pero no había vuelta atrás. Tuvo que abandonar el campo dejando a su equipo con diez hombres. Portugal, que ya venía jugando mal, se desmoronó completamente sin su líder. Irlanda aprovechó la superioridad numérica para sentenciar el encuentro con dos goles en la segunda mitad.
Lo que preocupa ahora no es solo la derrota. La expulsión podría traerle una sanción de dos o tres partidos, algo que lo dejaría fuera de importantes compromisos rumbo al Mundial. A sus 40 años, Cristiano sigue demostrando que es humano y que la presión de seguir al máximo nivel puede pasarle factura.
Las redes sociales explotaron. Algunos defendieron que fue una acción involuntaria del jugador, mientras otros consideraron que el codazo fue innecesario y merecía la roja. Lo cierto es que esta mancha en su historial quedará grabada: la primera y única expulsión de Cristiano Ronaldo con la selección de Portugal.
El técnico Roberto Martínez evitó polemizar en conferencia de prensa: «Son situaciones de juego. Cristiano es un profesional y respetamos la decisión arbitral». Ahora Portugal deberá reponerse rápido, porque el camino al Mundial 2026 se complicó más de lo esperado.