Créditos: Barron's
A menos de siete meses del Mundial 2026, Uruguay está en llamas. La goleada 5-1 que sufrió la Celeste ante Estados Unidos en un amistoso disputado en Tampa no fue solo una derrota deportiva, fue un terremoto que pone en tela de juicio la continuidad de Marcelo Bielsa al frente de la selección.
El partido fue un desastre de principio a fin. En el primer tiempo, los norteamericanos ya ganaban 4-1 con goles de Sebastian Berhalter, Alex Freeman (dos) y Diego Luna. Uruguay parecía un equipo sin alma, sin ideas y sin respuestas. En el complemento, Tanner Tessmann completó la goleada y selló la humillación. Hacía más de 20 años que la Celeste no recibía cinco goles en un partido.
La conferencia de prensa posterior fue tensa y reveladora. Bielsa, visiblemente afectado, asumió toda la responsabilidad: «No hay cómo defender la actuación. Lo que sucede tiene que ver con la gestión que yo hago de los futbolistas y de cómo planteo el partido. No siento que haya que hacer un reclamo ni individual ni colectivo. Se agranda la parte de la responsabilidad que me toca, que en este caso es toda».
Cuando un periodista intentó justificar el resultado mencionando las ausencias de figuras como Darwin Núñez, el Loco lo interrumpió tajante: «No, no faltan. No haga ese análisis. Este no es un problema de ausencias». Una respuesta que dejó en claro que Bielsa no busca excusas, pero tampoco tiene soluciones claras.
El problema va más allá del resultado. Según información de periodistas uruguayos, la relación entre Bielsa y el plantel está quebrada. «El mensaje no llega», señaló Federico Buysan, quien además reveló que los jugadores le trasladaron su malestar a los dirigentes. Otro periodista, Martín Charquero, fue más lejos: «Ignacio Alonso no estaría convencido de apostar que siga el entrenador en su cargo».
El director de selecciones nacionales, Jorge Giordano, salió a respaldar públicamente al técnico: «Lo veo con fuerzas para seguir. Dolorido por el resultado, pero hay que recomponer». Sin embargo, el tono de sus declaraciones dejó entrever preocupación. «Es difícil encontrar palabras después de lo que pasó. Dejar que se enfríen las cosas», agregó el futbolista Giorgian De Arrascaeta, confirmando que el clima en la interna no es el mejor.
Uruguay clasificó al Mundial con 28 puntos en las Eliminatorias Sudamericanas, apenas por detrás de Ecuador y en igualdad con Colombia, Brasil y Paraguay. El equipo cumplió en las clasificatorias, pero ahora las dudas sobre el funcionamiento y el liderazgo de Bielsa son enormes. ¿Puede el Loco reconducir el barco a tiempo?
La última vez que Uruguay sufrió una goleada similar fue en 2004, cuando cayó 5-0 ante Colombia en Barranquilla. Dos décadas después, la historia se repite, pero en un contexto mucho más delicado. Con el Mundial a la vuelta de la esquina, no hay margen de error. Y si algo ha demostrado Bielsa a lo largo de su carrera es que cuando las cosas no funcionan, no le tiembla el pulso para irse. La pregunta es: ¿querrá irse él, o lo echarán antes?
Fuente: infobae.com/deportes