
Créditos: Telemundo Deportes
El Mundial de Clubes FIFA 2025 se ha visto envuelto en una serie de controversias que han empañado significativamente el prestigio de la competición más ambiciosa del organismo rector del fútbol mundial. Las acusaciones de racismo, las quejas por las condiciones climáticas extremas, el estado deplorable de algunos terrenos de juego y los estadios prácticamente vacíos han convertido lo que debía ser una celebración del fútbol global en una pesadilla logística y de imagen para la FIFA.
La polémica más grave surgió durante el enfrentamiento entre Real Madrid y Pachuca, cuando se activó el protocolo antirracismo tras supuestos insultos dirigidos hacia Antonio Rüdiger, defensor del conjunto merengue. El incidente, que involucró también al jugador Cabral del equipo mexicano, generó una investigación oficial por parte de la FIFA y puso en el centro del debate la persistencia de comportamientos discriminatorios en el fútbol mundial, incluso en competiciones de élite con máxima supervisión internacional.
Amnistía Internacional ha intensificado la presión sobre la FIFA solicitando formalmente a la organización y a la UEFA la suspensión de la asociación de fútbol de Israel, estableciendo una fecha límite que añade tensión geopolítica a una competición que ya enfrenta múltiples crisis. Esta demanda, basada en consideraciones sobre derechos humanos y conflictos internacionales, representa un precedente peligroso que podría afectar la neutralidad deportiva tradicional del fútbol.
Las condiciones climáticas extremas en varios estadios estadounidenses han generado quejas generalizadas por parte de jugadores, cuerpos técnicos y autoridades médicas. Las altas temperaturas, combinadas con niveles de humedad insoportables, han puesto en riesgo la salud de los futbolistas y han afectado significativamente la calidad del espectáculo. Luis Enrique, técnico del PSG, y Lautaro Martínez, capitán del Inter de Milán, fueron especialmente críticos con las condiciones ambientales que consideran inadecuadas para el fútbol de élite.
El estado de los terrenos de juego ha sido otro motivo de controversia constante. Múltiples equipos han expresado su preocupación por la calidad de las superficies de juego, que en algunos casos han mostrado irregularidades evidentes que afectan directamente el desarrollo normal de los partidos. Estas deficiencias técnicas han llevado a cuestionar la preparación y supervisión de la FIFA en la organización de su torneo estrella.
La asistencia de público ha sido decepcionante en múltiples encuentros, con estadios que han lucido parcialmente vacíos incluso en partidos de equipos con gran seguimiento internacional. Esta situación ha generado imágenes televisivas poco atractivas y ha puesto en duda la capacidad de la FIFA para generar interés masivo en una competición que debía revolucionar el fútbol de clubes a nivel mundial.
Javier Tebas, presidente de La Liga española, ha sido uno de los críticos más duros del torneo, declarando públicamente que su objetivo es «abolir este torneo, para que no haya más Copa Mundial de Clubes de este formato». Sus declaraciones reflejan el malestar de importantes sectores del fútbol europeo que consideran que la FIFA está saturando el calendario futbolístico sin ofrecer mejoras sustanciales en calidad o interés.
El Fondo Soberano de Arabia Saudita (PIF) como patrocinador principal ha generado controversias adicionales, especialmente considerando que este fondo es propietario de varios equipos participantes en diferentes competiciones mundiales. Esta situación plantea interrogantes sobre conflictos de interés y transparencia en la gestión de los patrocinios deportivos de máximo nivel.
La polémica también se extiende al ámbito de la justicia deportiva, con decisiones arbitrales cuestionables y la designación de árbitros que han generado suspicacias sobre la imparcialidad en encuentros de especial sensibilidad. La FIFA ha intentado minimizar estas críticas, pero la acumulación de controversias ha creado una crisis de credibilidad que amenaza el futuro de la competición.