
Crédito de imagen: Daily Sabah
Lamine Yamal silenció a sus detractores de la manera más contundente posible: marcando su primer gol en la Champions League 2025/26 desde los once metros en la goleada del Barcelona 6-1 sobre Olympiacos, disputada el martes 21 de octubre en Montjuïc. El joven talento español, que había sido duramente criticado en semanas recientes por su bajo rendimiento goleador, celebró con rabia y una dedicatoria especial dirigida a quienes dudaron de su calidad.
El penalti llegó en el minuto 68 tras una mano clara de un defensor griego dentro del área. Lamine Yamal recogió el balón con determinación, ignorando las miradas de compañeros más experimentados que podrían haber asumido la responsabilidad, y ejecutó con frialdad absoluta batiendo al portero rival con un disparo colocado a la escuadra izquierda que no dejó opciones.
La celebración fue significativa: Yamal señaló su dorsal mientras gritaba hacia una de las cámaras, en un gesto interpretado como respuesta directa a las críticas recibidas tras semanas sin encontrar el gol. Los medios catalanes habían comenzado a cuestionar su aporte ofensivo, comparándolo desfavorablemente con sus explosivas actuaciones de la temporada anterior y generando presión innecesaria sobre un futbolista de apenas 18 años.
Hansi Flick defendió públicamente a su joven estrella antes del partido, recordando que Lamine Yamal aporta mucho más que goles al funcionamiento colectivo del Barcelona. Sus asistencias, regates y capacidad para desequilibrar defensas rivales resultan invaluables en el sistema blaugrana, aunque las estadísticas goleadoras hayan tardado en llegar en esta campaña europea.
El gol ante Olympiacos representa un punto de inflexión psicológico para Lamine Yamal, quien necesitaba desbloquear su cuenta en Champions para recuperar la confianza plena. La forma en que asumió la responsabilidad del penalti demuestra madurez emocional excepcional para su edad, confirmando que las presiones del fútbol de élite no le afectan negativamente.
Sus números globales en la temporada siguen siendo impresionantes: acumula 7 asistencias en todas las competiciones y ha participado directamente en 11 goles del Barcelona, cifras que cualquier extremo de su edad envidiaría. Sin embargo, la obsesión mediática por los goles individuales había generado una narrativa injusta sobre su desempeño.
Compañeros como Fermín López y Pedri celebraron efusivamente su gol, conscientes de la importancia que tenía para el estado anímico del joven prodigio. La conexión entre los canteranos blaugranas resulta evidente, formando un núcleo español que promete dominar el fútbol europeo durante la próxima década si continúan progresando juntos.
El Barcelona ve en Lamine Yamal al heredero natural de Lionel Messi, una comparación que genera presiones descomunales pero también expectativas legítimas basadas en su talento extraordinario. Cada gol, cada asistencia y cada regate exitoso alimentan la ilusión de que el club catalán cuenta con una estrella generacional capaz de liderar proyectos ganadores.
Con el Clásico contra el Real Madrid aproximándose, Lamine Yamal llega en su mejor momento anímico tras silenciar críticas con hechos concretos. Su gol ante Olympiacos podría marcar el inicio de una racha goleadora que confirme definitivamente su estatus como uno de los mejores jugadores jóvenes del planeta.