
Créditos de la imagen: Football España / Getty Images
Joan Laporta, presidente del FC Barcelona, realizó impactantes declaraciones durante la Asamblea General Ordinaria del club celebrada el sábado 19 de octubre, revelando que la UEFA intentó sancionar al Barcelona con la exclusión de la Champions League por incumplir el fair play financiero. Según el mandatario culé, el máximo organismo del fútbol europeo pretendía aplicar el castigo más severo posible al club azulgrana, pero gracias a una hábil estrategia legal y negociadora, el Barcelona logró reducir drásticamente tanto la multa económica como evitar cualquier sanción deportiva.
Las palabras de Laporta fueron contundentes: «La UEFA quería castigarnos impidiéndonos jugar la próxima Champions League. Bajamos una multa de 80 millones de euros a 60 millones, y después a 15 millones, sin sanción deportiva». La confesión del presidente generó sorpresa y preocupación entre los socios presentes en el auditorio, quienes desconocían la gravedad de la situación financiera que atravesó el club en los últimos meses.
Laporta explicó que el argumento fundamental para evitar la sanción más grave fue la naturaleza jurídica del FC Barcelona como club deportivo y no como Sociedad Anónima Deportiva (SAD). «Precisamente el hecho de que el Barcelona no sea una sociedad anónima, sino un club, fue el argumento principal que utilizamos ante UEFA», afirmó el presidente. Este detalle legal permitió al Barcelona argumentar que su estructura institucional lo diferencia de otros clubes europeos y que merece un tratamiento especial en materia sancionadora.
La crisis financiera del Barcelona ha sido un tema recurrente desde la gestión anterior de Josep Maria Bartomeu, quien dejó al club en una situación económica crítica con una deuda superior a los 1.350 millones de euros. Laporta heredó esta compleja situación en 2021 y desde entonces ha trabajado intensamente para reducir la masa salarial, renegociar contratos, vender activos (como los porcentajes de los derechos televisivos y Barça Studios) y sanear las cuentas del club.
El incumplimiento del fair play financiero de la UEFA es un asunto grave que puede derivar en sanciones deportivas severas, como la exclusión de competiciones europeas durante una o varias temporadas. Clubes como el Paris Saint-Germain, Manchester City y AC Milan han enfrentado investigaciones y sanciones similares en el pasado, aunque las penalizaciones finales han variado según cada caso particular.
La negociación entre el Barcelona y la UEFA se prolongó durante varios meses, con reuniones directas entre Laporta y el presidente de la UEFA, Aleksander Čeferin. Según fuentes cercanas al club, el mandatario barcelonista utilizó todos los recursos legales disponibles para defender los intereses del Barcelona, argumentando que el club estaba implementando medidas correctivas serias y que una sanción deportiva sería desproporcionada considerando las circunstancias excepcionales.
El resultado final de la negociación fue una multa de 15 millones de euros sin sanción deportiva, un desenlace que Laporta considera una victoria para el Barcelona. «Conseguimos evitar lo peor. Si nos hubieran dejado fuera de la Champions una temporada, el impacto económico y deportivo habría sido devastador para el club», declaró el presidente en la asamblea.
Sin embargo, las revelaciones de Laporta también generaron críticas de algunos sectores de la afición y de miembros de la oposición interna del club, quienes cuestionaron por qué el Barcelona llegó a una situación tan límite que puso en riesgo su participación en la Champions League. «Es preocupante que hayamos estado al borde de quedarnos sin Champions. Esto refleja la magnitud de la crisis que heredamos», respondió Laporta a los cuestionamientos.
La situación financiera del Barcelona ha mejorado significativamente en los últimos años, según los datos oficiales presentados por el club. La masa salarial se ha reducido drásticamente, pasando del 110% de los ingresos al 60% actual. Además, el club ha generado nuevos ingresos mediante contratos de patrocinio millonarios con empresas como Spotify, Nike y otros sponsors globales. La venta de palcos VIP en el futuro Spotify Camp Nou también representa una importante fuente de recursos.
El caso del Barcelona es emblemático de la crisis financiera que atravesaron muchos grandes clubes europeos durante y después de la pandemia de COVID-19. Los ingresos por taquilla desaparecieron durante dos temporadas completas, mientras que los salarios de las plantillas se mantuvieron en niveles estratosféricos, generando desequilibrios financieros severos que obligaron a los clubes a tomar medidas drásticas de ajuste.
La UEFA, por su parte, no ha emitido comentarios oficiales sobre las declaraciones de Laporta, manteniéndose en su postura habitual de no revelar detalles sobre investigaciones o sanciones a clubes específicos. Sin embargo, fuentes cercanas al organismo europeo confirmaron que el Barcelona estuvo bajo observación especial durante varios meses y que solo evitó sanciones más graves gracias a su compromiso demostrable con el cumplimiento progresivo del fair play financiero.
El episodio revelado por Laporta subraya la fragilidad económica en la que operan incluso los clubes más grandes y prestigiosos del fútbol mundial. El Barcelona, con sus más de 120 años de historia y su estatus de institución deportiva global, estuvo peligrosamente cerca de ser excluido de la Champions League, lo que habría representado un golpe devastador tanto para su economía como para su reputación internacional.
Ahora, con la amenaza de sanción superada y las finanzas en proceso de recuperación, el Barcelona puede concentrarse en objetivos puramente deportivos. El equipo dirigido por Hansi Flick marcha como líder de LaLiga y busca competir por todos los títulos de la temporada, incluyendo la Champions League que estuvo a punto de perder por motivos administrativos.
Las revelaciones de Laporta también generan interrogantes sobre el futuro del fair play financiero de la UEFA y si el organismo europeo será más estricto en el futuro con clubes que incumplan las normas económicas. La tensión entre la UEFA y los grandes clubes europeos continúa siendo un tema candente en el panorama del fútbol continental, con debates constantes sobre la sostenibilidad financiera, los límites salariales y la competencia equitativa entre instituciones con recursos económicos muy dispares.
Fuente original: football-espana.net