
Créditos de la imagen: ESPN / LaLiga
El Sevilla de Matías Almeyda no pudo mantener su excelente momento y cayó derrotado 1-3 ante el Mallorca en el estadio Ramón Sánchez-Pizjuán el sábado 18 de octubre, apenas trece días después de haber goleado 4-1 al mismísimo Barcelona. La derrota ante los baleares rompió la racha positiva del equipo andaluz y generó cierta preocupación en la afición sevillista, que esperaba ver a su equipo consolidarse en la parte alta de la tabla tras el histórico triunfo sobre los azulgranas.
El partido comenzó de manera prometedora para los locales, quienes se adelantaron en el marcador durante la primera mitad con un gol que hacía presagiar otro triunfo en el Sánchez-Pizjuán. El Sevilla controlaba el balón y generaba ocasiones de peligro, respaldado por una hinchada que todavía recordaba con euforia la memorable goleada al Barcelona. Sin embargo, el guion del encuentro dio un giro dramático en la segunda mitad cuando el Mallorca reaccionó con contundencia y personalidad.
El equipo dirigido por Jagoba Arrasate encontró los espacios que el Sevilla dejaba en su intento por sentenciar el partido. Cédric Bakambu anotó el empate parcial para los visitantes, aprovechando un error defensivo de los locales. Apenas unos minutos después, Cyle Larin puso el 1-2 que volteó completamente el marcador y sumió al Sánchez-Pizjuán en un silencio sepulcral. El Mallorca había logrado una remontada express que dejó noqueado al Sevilla.
La situación empeoró todavía más para los andaluces cuando Vedat Muriqi sentenció el 1-3 definitivo en el minuto 67. El delantero kosovar aprovechó una pérdida de balón de Gabriel Suazo en zona comprometida y definió con frialdad ante el portero sevillista. Los diez minutos entre el minuto 60 y el 70 fueron devastadores para el Sevilla, que encajó tres goles en un lapso brevísimo y vio cómo el partido se le escapaba de las manos irremediablemente.
Matías Almeyda intentó reaccionar desde el banquillo con varios cambios, buscando mayor profundidad ofensiva y recuperar el control del mediocampo, pero el Mallorca se mostró sólido en defensa y cómodo con la ventaja en el marcador. Los visitantes supieron gestionar los últimos veinte minutos del partido, frustrando las intentonas sevillistas y llevándose tres puntos vitales que los mantienen en puestos europeos de LaLiga.
Tras el pitido final, la afición sevillista expresó su disconformidad con silbidos y algunos gritos hacia los jugadores. Un hincha incluso se acercó a Almeyda en las inmediaciones del banquillo para reclamarle por la actuación del equipo, en un episodio que reflejó la frustración generalizada tras una derrota inesperada. El técnico argentino mantuvo la compostura y explicó en conferencia de prensa que el equipo tuvo varias ausencias importantes que condicionaron el rendimiento colectivo.
«Tuvimos bajas sensibles en el mediocampo y eso se notó en el segundo tiempo. El Mallorca fue muy efectivo en sus llegadas y nosotros cometimos errores que pagamos caro», declaró Almeyda, quien también reconoció que el equipo «perdió la intensidad» que había mostrado ante el Barcelona. El técnico argentino llamó a mantener la calma y seguir trabajando para recuperar la buena dinámica de resultados.
El Sevilla se queda con 15 puntos en el séptimo puesto de LaLiga, todavía en zona de competiciones europeas pero lejos de los puestos de Champions League. La derrota ante el Mallorca demuestra que el equipo andaluz aún no ha encontrado la regularidad necesaria para aspirar a objetivos mayores, alternando grandes actuaciones con tropiezos inesperados que hipotecan sus opciones de pelear por títulos.
Por su parte, el Mallorca celebró una remontada histórica en el Sánchez-Pizjuán que les permite mantener su excelente campaña. Los baleares se ubican en puestos de clasificación europea y sueñan con regresar a torneos continentales tras varios años de ausencia. La efectividad de Joseph, Muriqi y Larin en ataque fue determinante para voltear un partido que parecía perdido.
El Sevilla de Almeyda tendrá que recuperarse rápidamente de este golpe anímico, ya que la exigente LaLiga no perdona y cualquier desliz puede costarte varias posiciones en la clasificación. La afición sevillista espera que el equipo retome el camino mostrado ante el Barcelona y deje atrás esta derrota como un simple tropiezo. El técnico argentino tiene el desafío de mantener la confianza del vestuario y demostrar que el proyecto tiene fundamentos sólidos más allá de resultados puntuales. La próxima jornada será crucial para evaluar la capacidad de reacción de un Sevilla que necesita recuperar su mejor versión cuanto antes.
Fuente original: es-us.noticias.yahoo.com