
Créditos: Cadena SER – Rafael Louzán ha roto su silencio respecto a la polémica por el primer traslado de un partido de LaLiga fuera de España
Rafael Louzán, presidente de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), ha roto su silencio respecto a la polémica por el primer traslado de un partido de LaLiga fuera de España, defendiendo públicamente la decisión de disputar el encuentro entre Villarreal y FC Barcelona del próximo 20 de diciembre en Miami como «un gesto hacia los aficionados que están fuera de nuestras fronteras, que también hay que tenerlos en cuenta». Las declaraciones del dirigente gallego llegan después de días de intenso debate en el panorama futbolístico español, donde diferentes sectores han expresado tanto apoyo como rechazo a esta iniciativa pionera que marca un antes y un después en la historia del fútbol español.
La posición de Louzán refleja un cambio significativo en la postura oficial de la RFEF respecto a la internacionalización de LaLiga. Durante años, el organismo rector del fútbol español había mostrado reticencias hacia este tipo de iniciativas, pero la nueva administración liderada por el dirigente gallego parece haber adoptado una perspectiva más aperturista y pragmática. «No podemos dar la espalda a los millones de aficionados españoles que viven en el extranjero, ni a los seguidores internacionales que sienten pasión por nuestro fútbol», explicó Louzán durante su comparecencia pública.
El presidente de la RFEF ha querido dejar claro que la decisión no se tomó de manera unilateral, sino que fue el resultado de extensas consultas con diferentes stakeholders del fútbol español. «Hemos escuchado a los clubes, a LaLiga, a los jugadores y, por supuesto, hemos tenido en cuenta el impacto que esta decisión puede tener en nuestros aficionados tanto nacionales como internacionales», detalló Louzán. Esta aproximación consultiva busca legitimar una decisión que ha generado controversia en diferentes sectores del fútbol español.
La defensa del dirigente gallego se centra en los aspectos positivos que esta iniciativa puede aportar al fútbol español en términos de proyección internacional y crecimiento de marca. «España es una potencia futbolística mundial, y nuestro fútbol se consume con pasión en todos los continentes. Es natural que queramos acercar este espectáculo a quienes no pueden disfrutarlo regularmente», argumentó Louzán. Sus palabras reflejan una visión estratégica que prioriza la expansión global de LaLiga como producto de entretenimiento.
El encuentro Villarreal-Barcelona en Miami se convertirá en un hito histórico para el fútbol español, siendo el primer partido oficial de LaLiga disputado fuera del territorio nacional. Esta iniciativa forma parte de una estrategia más amplia de internacionalización que LaLiga viene desarrollando durante los últimos años, buscando competir con la Premier League inglesa en términos de alcance global y atractivo comercial. El partido se disputará en el Hard Rock Stadium, hogar de los Miami Dolphins de la NFL, con una capacidad superior a los 65.000 espectadores.
Las implicaciones económicas de esta decisión son considerables tanto para los clubes participantes como para LaLiga en su conjunto. Se estima que el evento generará ingresos superiores a los 15 millones de euros, distribuidos entre derechos televisivos, patrocinios, merchandising y venta de entradas. Además, la exposición mediática en el mercado estadounidense podría traducirse en nuevos acuerdos comerciales y un incremento significativo en el valor de la marca LaLiga a nivel internacional.
Sin embargo, la decisión no ha estado exenta de críticas. Varios grupos de aficionados han expresado su malestar por lo que consideran una «comercialización excesiva» del fútbol español. La Federación de Peñas del FC Barcelona emitió un comunicado expresando su «preocupación por el precedente que esta decisión puede establecer», mientras que asociaciones de seguidores del Villarreal han cuestionado la equidad de disputar un partido oficial lejos de su estadio y su afición local.
Louzán ha respondido a estas críticas con un discurso conciliador pero firme: «Entiendo las preocupaciones de algunos sectores, pero creo que debemos ser ambiciosos y pensar en el futuro del fútbol español. Esta iniciativa no va en detrimento de nuestros aficionados locales, sino que complementa la experiencia futbolística tradicional con nuevas oportunidades de crecimiento». El presidente de la RFEF ha intentado enmarcar la decisión como una evolución natural del fútbol moderno en lugar de una ruptura con la tradición.
La logística del evento ha requerido una coordinación extraordinaria entre múltiples organismos. La RFEF ha trabajado estrechamente con la Federación de Fútbol de Estados Unidos, las autoridades locales de Miami y los equipos de seguridad de ambos clubes para garantizar que el partido se dispute en las mejores condiciones posibles. Se han establecido protocolos especiales para el desplazamiento de aficionados, el control de multitudes y la gestión de los aspectos técnicos relacionados con la retransmisión televisiva.
Fuente: Cadena SER