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FC Barcelona ha tomado la decisión histórica de abandonar definitivamente el proyecto de la Super Liga Europea, marcando el fin de una era polémica que mantuvo dividido al fútbol continental durante los últimos años. La decisión del club culé, confirmada por fuentes internas este 10 de octubre de 2025, representa un golpe definitivo para una competición que ya había perdido el respaldo de la mayoría de clubes fundadores y que ahora queda prácticamente sin viabilidad.
El movimiento del Barcelona se produce después de que el club haya mejorado significativamente sus relaciones con la UEFA, bajo la presidencia de Joan Laporta, quien ha optado por una estrategia de acercamiento a las instituciones tradicionales del fútbol europeo. Esta decisión contrasta dramáticamente con la postura mantenida durante los últimos años, cuando el Barça, junto al Real Madrid y Juventus, se mantuvo como uno de los últimos bastiones de resistencia del proyecto.
«El Barcelona ha dado un paso al costado en el proyecto de la Super Liga tras acercarse a la UEFA», confirmaron fuentes cercanas al club catalán. Esta decisión se enmarca dentro de una estrategia más amplia de normalización de relaciones institucionales que busca garantizar la participación del club en todas las competiciones europeas sin conflictos políticos que puedan afectar sus intereses deportivos y económicos.
La salida del Barcelona deja prácticamente huérfano el proyecto, que ya había perdido el apoyo de clubes ingleses como Manchester United, Manchester City, Liverpool, Chelsea, Arsenal y Tottenham, quienes se retiraron en las primeras semanas tras el anuncio inicial en abril de 2021. Los clubes italianos Juventus, AC Milan e Inter también habían mostrado signos de distanciamiento progresivo del proyecto en los últimos meses.
Real Madrid, el principal impulsor y defensor del proyecto junto a Florentino Pérez, se queda ahora prácticamente solo en la defensa de una competición que pierde cada día más credibilidad y viabilidad. El club merengue había mantenido una postura firme a favor de la Super Liga, argumentando que era necesaria para competir económicamente con otros mercados globales del entretenimiento.
La decisión del Barcelona también tiene implicaciones económicas significativas. El club podría enfrentar penalizaciones contractuales por abandonar el proyecto, aunque las cifras exactas no han sido reveladas. Sin embargo, fuentes internas sugieren que los beneficios de normalizar las relaciones con UEFA superan ampliamente cualquier costo económico derivado de la salida.
La reacción de los aficionados barcelonistas ha sido mayoritariamente positiva. Los grupos de supporters del club habían expresado en múltiples ocasiones su oposición al proyecto de la Super Liga, argumentando que traicionaba los valores tradicionales del fútbol y la competencia meritocrática. La decisión del club de escuchar a su base social representa un reconocimiento de la importancia de la opinión de los socios.
UEFA, por su parte, ha recibido la noticia con beneplácito, aunque ha mantenido una postura oficialmente neutral. El organismo europeo ve en la salida del Barcelona una validación de su estrategia de reformas en las competiciones existentes, especialmente en la Champions League, que ha introducido cambios significativos en su formato para hacerla más atractiva y competitiva.
La decisión también tiene implicaciones para el derecho deportivo europeo. El Tribunal de Justicia de la Unión Europea había emitido fallos contradictorios sobre la legalidad de la Super Liga, pero la salida progresiva de clubes fundadores debilita cualquier argumento legal sobre la viabilidad del proyecto como alternativa real a las competiciones existentes.
Para Florentino Pérez, presidente del Real Madrid y principal arquitecto de la Super Liga, esta decisión representa un revés significativo en su visión de transformar el fútbol europeo. El dirigente madrileño había invertido considerable capital político en el proyecto y ahora debe reconsiderar la estrategia o aceptar que la Super Liga, al menos en su concepción original, ha fracasado.
Fuente: COPE