Créditos: Le Parisien – Michael Oliver durante el controvertido Barcelona vs PSG
La noche del 1 de octubre de 2025 pasará a la historia del fútbol europeo como una de las más polémicas de la temporada, con Michael Oliver como protagonista involuntario de un escándalo arbitral que sacudió los cimientos del Barcelona y encendió todas las alarmas en el mundo culé. El árbitro inglés, designado para dirigir el crucial encuentro entre Barcelona y PSG por la segunda jornada de la Champions League, se convirtió en el centro de todas las críticas tras una actuación que muchos calificaron como «escandalosa» y «parcial».
El partido, que terminó con victoria parisina por 2-1, estuvo marcado por una serie de decisiones controvertidas que beneficiaron claramente al conjunto francés y perjudicaron gravemente las aspiraciones barcelonistas. La primera jugada polémica llegó apenas en el minuto 23, cuando Eric García fue claramente agarrado dentro del área parisina por Marquinhos, pero Oliver decidió no señalar penalti pese a las evidentes protestas azulgranas.
«Era penalti clarísimo. Eric García estaba siendo sujetado de manera flagrante, pero el árbitro ni siquiera consultó con el VAR», declaró un indignado Hansi Flick en rueda de prensa. «Este tipo de decisiones pueden cambiar completamente el rumbo de un partido y de una temporada». Las palabras del técnico alemán reflejaban la frustración de todo un vestuario que se sentía víctima de una injusticia arbitral mayúscula.
La segunda jugada controvertida arribó en el minuto 45, cuando Frenkie de Jong, ya amonestado, realizó una entrada muy dura sobre Vitinha que mereció expulsión según todos los expertos consultados. Sin embargo, Oliver optó por mostrar benevolencia con el neerlandés, decisión que resultaría crucial para el desarrollo del segundo tiempo. «Si De Jong hubiera sido expulsado como correspondía, el Barcelona habría jugado con diez desde el descanso», analizó Eduardo Iturralde González.
Pero la jugada más escandalosa llegaría en el minuto 67, cuando Gonçalo Ramos logró el gol de la victoria para el PSG en una acción que comenzó con un claro fuera de juego del delantero portugués. Las repeticiones televisivas mostraron con total claridad que Ramos se encontraba en posición antireglamentaria cuando recibió el pase, pero inexplicablemente ni Oliver ni el VAR intervinieron para anular el tanto.
David Sánchez, comentarista de Radio Marca, no pudo contener su indignación durante la transmisión del encuentro. «A ver si alguien puede acercarse al vestuario, al cuartito de los árbitros, a ver si Oliver tiene un neceser del Madrid», ironizó el periodista en una frase que se viralizó inmediatamente en redes sociales. La referencia al eterno rival madridista resonó entre la afición culé, que encontró en estas palabras el reflejo de sus propias sospechas.
La actuación de Oliver generó reacciones inmediatas en el entorno barcelonista. Joan Laporta, presidente del club, no dudó en expresar su malestar públicamente. «Hemos sido víctimas de decisiones arbitrales que no tienen explicación lógica», declaró el dirigente catalán. «Exigimos que UEFA investigue esta actuación porque lo que hemos visto esta noche trasciende los errores normales de un árbitro».
Los números de la actuación de Oliver resultaron especialmente llamativos. Mientras el Barcelona recibió cinco tarjetas amarillas, el PSG solo vio una, pese a cometer un número similar de faltas. Además, los parisinos acumularon 23 faltas sin recibir amonestaciones correspondientes, mientras que los azulgranas fueron sancionados de manera desproporcionada por infracciones menores.
El análisis videoarbitral posterior al encuentro confirmó los temores barcelonistas. Tres expertos consultados por diferentes medios coincidieron en que al menos dos decisiones clave habían sido erróneas: el penalti no pitado a Eric García y el gol en fuera de juego validado a Gonçalo Ramos. «Son errores que un árbitro de elite internacional no puede cometer», sentenciaron desde el Comité Técnico de Árbitros español.
La polémica designación de Oliver para este encuentro había generado suspicacias previas, recordando episodios pasados donde el colegiado inglés había beneficiado al Real Madrid en situaciones dudosas. Su historial con equipos españoles mostraba un patrón preocupante de decisiones favorables hacia conjuntos no españoles en competiciones europeas.
Las redes sociales explotaron inmediatamente después del pitido final. #OliverOut y #RoboBarcelona se convirtieron en trending topic mundial, con miles de aficionados culés expresando su indignación por la actuación arbitral. Personalidades del mundo del fútbol también se sumaron a las críticas, cuestionando la idoneidad del árbitro inglés para dirigir partidos de máximo nivel.
La UEFA, por su parte, se limitó a emitir un escueto comunicado defendiendo la actuación de sus árbitros. «Confiamos plenamente en la profesionalidad y criterio de nuestros colegiados designados», rezaba el mensaje oficial. Sin embargo, fuentes internas del organismo europeo admitieron extraoficialmente que la actuación de Oliver sería analizada con detenimiento.
El impacto deportivo de estas decisiones resultó devastador para las aspiraciones barcelonistas en la Champions League. La derrota ante el PSG complicó significativamente sus opciones de clasificación, especialmente considerando el alto nivel de competencia en la nueva fase de liga del torneo continental.
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