GIRONA, SPAIN - SEPTEMBER 03: Head Coach Miguel Angel Sanchez 'Michel' of Girona FC celebrates the victory following the LaLiga EA Sports match between Girona FC and UD Las Palmas at Montilivi Stadium on September 03, 2023 in Girona, Spain. (Photo by Alex Caparros/Getty Images)
En una competición históricamente dominada por la dualidad de los dos grandes transatlánticos, el surgimiento del Girona FC de Míchel Sánchez ha sido mucho más que una simple sorpresa; ha sido una bocanada de aire fresco, una revolución futbolística que ha puesto en jaque los cimientos de La Liga. Lejos de ser un equipo revelación flor de un día, el proyecto gerundense se ha consolidado como una realidad admirable, un conjunto que no solo compite contra los gigantes, sino que lo hace a través de un estilo valiente, atractivo y reconocible. Perteneciente al City Football Group, el Girona ha sabido aprovechar las sinergias de la multinacional sin perder su alma, creando un modelo que es estudiado y elogiado en toda Europa y demostrando que, con una idea clara y un liderazgo inspirador, se puede desafiar a la aristocracia del fútbol español.
La figura clave de este éxito tiene nombre y apellidos: Miguel Ángel Sánchez Muñoz, «Míchel». El técnico madrileño es el arquitecto y el alma de este equipo. Ha conseguido inculcar en su plantilla una filosofía de juego innegociable basada en el protagonismo a través del balón, la salida desde atrás con una pulcritud asombrosa y una vocación ofensiva que no entiende de escenarios ni de rivales. El Girona de Míchel es un equipo camaleónico y tácticamente muy rico. Son capaces de dominar a través de ataques posicionales, con una estructura de juego que a menudo muta a un 3-1-6 en fase ofensiva para generar superioridades, o de aniquilar a la contra con transiciones vertiginosas. Jugadores que llegaron con un perfil bajo, como Aleix García, Sávio o Artem Dovbyk, se han reconvertido bajo su tutela en estrellas de la competición, demostrando la capacidad del entrenador para potenciar el talento a su máxima expresión.
La conexión con el City Football Group es, sin duda, una de las palancas de su crecimiento. Esta red global le ha permitido acceder a un mercado de scouting y a jugadores que, de otra manera, serían inalcanzables. Fichajes como el del propio Sávio (cedido por el Troyes, otro club del grupo) o Yangel Herrera son ejemplos de cómo esta sinergia nutre a la plantilla. Sin embargo, sería un error reducir el éxito del Girona a una simple cuestión de inversión. La clave ha sido la simbiosis perfecta entre los recursos proporcionados por el grupo y la autonomía deportiva liderada por Míchel y la dirección deportiva. Han construido una plantilla equilibrada, mezclando la juventud y el talento exótico con veteranos experimentados como Daley Blind o Cristhian Stuani, que aportan el poso y la jerarquía necesarios. El desafío para el Girona ya no es sorprender, sino consolidarse. Tras su histórica clasificación para la Champions League, el reto es mayúsculo: competir en dos frentes de máxima exigencia sin que su vistoso y exigente estilo de juego se resienta. La revolución de Montilivi ya está en marcha, y su fútbol es una de las mejores noticias que le ha pasado a La Liga en la última década.
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