by Newcastheobjective.com
El Cívitas Metropolitano, habitualmente un fortín de fe inquebrantable en torno a la figura de Diego Pablo Simeone, ha comenzado a emitir señales de duda. El arranque de temporada del Atlético de Madrid ha sido un viaje en una montaña rusa de sensaciones, capaz de competir de tú a tú contra los más grandes para, pocos días después, tropezar contra rivales teóricamente inferiores. Esta irregularidad ha reabierto un debate que parecía latente: la evolución del ‘Cholismo’. El equipo se encuentra en una encrucijada de identidad, debatiéndose entre su histórica solidez defensiva y una propuesta más ofensiva que, por momentos, le hace vulnerable y predecible.
La polémica no solo se centra en los resultados, sino en las sensaciones que transmite el equipo. La falta de contundencia en ambas áreas se ha convertido en un mal endémico. En ataque, a pesar de contar con talento de sobra con jugadores como Antoine Griezmann, el equipo sufre para cerrar los partidos. Defensivamente, la zaga ha mostrado una fragilidad inusual, concediendo goles en momentos clave que le han costado puntos vitales en La Liga. Las críticas apuntan a la planificación de la plantilla y a ciertas decisiones del técnico argentino, a quien se le acusa de no encontrar la tecla para dar con un once tipo fiable y de realizar cambios que, en ocasiones, no han surtido el efecto deseado.
La afición rojiblanca, una de las más fieles del mundo, sigue apoyando a su entrenador, pero el murmullo crece. La exigencia es máxima y la paciencia en el fútbol de élite es limitada. El Atlético necesita urgentemente una racha de victorias que no solo le reenganche a la pelea por La Liga, sino que también reafirme un modelo de juego que ha traído los mayores éxitos de la historia reciente del club. De lo contrario, las dudas sobre la capacidad de este proyecto para competir contra el todopoderoso Real Madrid y un Barça en reconstrucción seguirán creciendo, poniendo al ‘Cholo’ y su filosofía en el diván más exigente de su carrera.
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