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El Liverpool atraviesa una de las crisis más profundas de los últimos años tras caer humillado por 4-1 ante el PSV Eindhoven en su fortaleza de Anfield, en un partido correspondiente a la quinta jornada de la fase de grupos de la UEFA Champions League. La derrota ante el conjunto holandés representa el tercer revés consecutivo de los Reds por una diferencia de tres o más goles, una racha negativa que no se veía en el club desde hace 71 años. Los errores defensivos fueron protagonistas nuevamente, y la actuación del capitán Virgil van Dijk dejó mucho que desear, siendo responsable directo del primer gol rival que abrió el marcador.
El PSV llegó a Anfield sin complejos y demostró que el momento del Liverpool es frágil. Los visitantes aprovecharon cada error de una defensa que luce descompuesta y sin la solidez que caracterizaba al equipo en temporadas anteriores. El primer gol holandés llegó al minuto 14, cuando un pase errado de Van Dijk en la salida fue interceptado por el mediocampista del PSV, quien habilitó a su delantero para anotar a puerta vacía. La jugada reflejó la falta de concentración de un equipo que parece haber perdido su identidad bajo la dirección técnica de Arne Slot, quien llegó esta temporada con la difícil misión de reemplazar a Jürgen Klopp.
Liverpool intentó reaccionar y lo logró momentáneamente cuando Dominik Szoboszlai anotó el empate transitorio al minuto 28, tras un tiro de larga distancia que sorprendió al portero rival. Sin embargo, la alegría duró poco, ya que el PSV recuperó la ventaja apenas diez minutos después con un segundo tanto que volvió a evidenciar las carencias defensivas de los ingleses. El partido se fue cuesta abajo para el Liverpool en el segundo tiempo, cuando el PSV amplió su ventaja con dos goles más, obra de Couhaib Driouech y Luuk de Jong, quienes aprovecharon espacios enormes en la zaga local para sentenciar el encuentro.
La afición de Anfield, conocida por su apoyo incondicional, no ocultó su frustración y los silbidos comenzaron a escucharse en las gradas mucho antes del pitazo final. Los fanáticos del Liverpool están preocupados por el rumbo del equipo, que después de haber iniciado la temporada con siete victorias consecutivas, ha entrado en una espiral negativa que amenaza con arruinar sus aspiraciones tanto en la Premier League como en la Champions League. El técnico Arne Slot, quien había recibido elogios en sus primeros meses al mando, ahora enfrenta una presión creciente y las críticas se multiplican día a día.
En conferencias posteriores al partido, Slot admitió que la situación es preocupante y que el equipo necesita una reacción urgente. «Estoy más allá de estar enojado. Necesitamos soluciones rápidas porque no podemos seguir perdiendo de esta manera. Hemos trabajado toda la semana en corregir errores defensivos, pero parece que no logramos transferirlo al campo de juego. La responsabilidad es mía y de los jugadores, y debemos asumir las consecuencias», declaró el entrenador holandés. Slot también reconoció que la presión está aumentando, pero aseguró que el vestuario mantiene la unidad y están convencidos de que pueden salir adelante.
Esta derrota deja al Liverpool en una posición delicada en la tabla de la Champions League, aunque todavía conserva posibilidades de clasificar a la siguiente fase si logra recuperar su nivel en los partidos restantes. Sin embargo, la falta de confianza es evidente y el equipo deberá encontrar soluciones inmediatas para evitar que la crisis se profundice aún más. Los próximos encuentros serán decisivos para definir el futuro de Slot en el banquillo de Anfield y para determinar si el Liverpool puede rescatar una temporada que comenzó con tantas ilusiones pero que ahora está al borde del desastre.
Fuente: Reuters – PSV stun Liverpool with 4-1 thrashing at Anfield