Créditos de la imagen: Simón Sánchez/Barcelona
La tensa relación entre el FC Barcelona y la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) ha escalado nuevamente con un nuevo comunicado disciplinario emitido este miércoles 26 de noviembre de 2025. El organismo presidido por Rafael Louzán ha apercibido formalmente al club catalán tras los retrasos registrados en el regreso al Camp Nou durante el partido contra el Athletic Club, disputado el pasado 22 de noviembre.
Según el informe oficial de la RFEF, el Athletic Club retrasó el inicio del encuentro en seis minutos al demorar su salida del vestuario en la primera mitad. Sin embargo, la sanción más grave recae sobre el Barcelona, que retrasó tres minutos el inicio del segundo tiempo. La resolución federativa establece que cualquier reincidencia podría acarrear multas económicas de hasta 3.000 euros, además de suspensiones de hasta dos meses para los responsables directos del club.
El texto del comunicado es contundente: «Cuando un equipo se presente en las instalaciones deportivas con notorio retraso no justificado, pero pese a la demora, esta circunstancia no impida la celebración del partido, o cuando se retrase en su salida al terreno de juego, tanto al inicio del partido como en el segundo tiempo, se impondrá al club multa en cuantía de hasta 3.000 euros». Además, la RFEF advierte que la segunda infracción podría resultar en la expulsión del entrenador titular, en este caso Hansi Flick.
Este nuevo capítulo de fricción llega después de meses de tensión entre ambas instituciones, principalmente por el caso Lamine Yamal y la gestión de sus lesiones. La RFEF había acusado al Barcelona de no informar correctamente sobre el estado físico de la joven estrella, generando un conflicto que parecía haberse calmado pero que ahora resurge con esta sanción administrativa.
Para el Barcelona, este episodio representa otro dolor de cabeza en una temporada complicada. El regreso al renovado Camp Nou, que costó más de 1.500 millones de euros, debía ser un momento de celebración, pero las irregularidades logísticas y ahora las sanciones federativas empañan el esperado retorno. Los directivos culés consideran que la RFEF está ejerciendo presión excesiva sobre el club, mientras que la federación defiende su posición afirmando que las normas deben aplicarse por igual a todos los equipos.
Joan Laporta, presidente del Barcelona, aún no ha emitido declaraciones públicas sobre esta sanción, pero fuentes cercanas al club aseguran que estudian presentar una respuesta formal. Mientras tanto, la imagen de Rafael Louzán y Joan Laporta compartiendo el avión hacia Múnich para la final de la Nations League contrasta con la guerra abierta que mantienen sus instituciones.
Fuente: cronicaglobal.elespanol.com