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Stamford Bridge fue el escenario de una noche histórica para el Chelsea este martes 25 de noviembre, cuando los Blues propinaron una dolorosa goleada de 3-0 al FC Barcelona en la jornada 5 de la fase de liga de la UEFA Champions League 2025-26. El resultado no solo representa una declaración de intenciones del conjunto londinense, sino que también expone las serias fragilidades defensivas que atraviesa el equipo culé bajo la dirección de Hansi Flick.
El partido comenzó con un Chelsea dominante que aprovechó cada error del Barcelona. Los goles llegaron en el momento preciso, con una actuación destacada de la joven estrella brasileña Estevao, quien brilló con asistencias y desequilibrio constante. El primer tanto llegó tras un contragolpe letal donde la defensa azulgrana quedó completamente expuesta. El segundo gol fue producto de una jugada de estrategia en la que Cucurella superó a Lamine Yamal en un mano a mano que generó titulares.
El tercer gol sentenció el marcador y hundió al Barcelona en una crisis que parece agravarse con cada partido europeo. La expulsión de Ronald Araujo por doble amarilla complicó aún más la situación, dejando al equipo con diez hombres y sin capacidad de reacción. Hansi Flick, quien había llegado al Camp Nou con grandes expectativas tras su exitoso paso por el Bayern Múnich, ahora enfrenta serias críticas por la falta de solidez defensiva y la incapacidad de su equipo para competir contra rivales de primer nivel.
Este resultado marca la tercera derrota consecutiva del Barcelona en competiciones europeas, una racha alarmante que pone en duda la viabilidad del proyecto deportivo del club catalán. Mientras tanto, Chelsea se consolida en la zona de clasificación directa a octavos de final, demostrando que bajo la dirección técnica de su entrenador, el equipo ha recuperado su identidad competitiva.
Para el Barcelona, la preocupación aumenta. Las lesiones de jugadores clave como Ter Stegen, Pedri y Gavi han dejado al equipo mermado, pero el problema principal radica en la falta de cohesión defensiva. Los culés deberán reaccionar rápidamente si desean salvar su participación en la Champions League, ya que la presión sobre Flick y la directiva aumenta cada día.
La próxima cita europea será crucial para ambos equipos. Chelsea buscará consolidarse en el liderato de su grupo, mientras Barcelona deberá enfrentar un difícil encuentro que definirá si logra clasificar a la siguiente ronda o si sufrirá una eliminación temprana que sería catastrófica para sus aspiraciones continentales.
Fuente: marca.com