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Después de más de una década sin pisar suelo estadounidense, Cristiano Ronaldo regresó por la puerta grande. El capitán de la selección portuguesa y delantero del Al-Nassr fue invitado a una cena de gala en la Casa Blanca junto al presidente Donald Trump, en lo que fue uno de los encuentros más comentados de esta semana en el ámbito deportivo y político.
El portugués llegó acompañado de su prometida Georgina Rodríguez, quien lució un elegante vestido azul marino que dio mucho de qué hablar en redes sociales. Pero la verdadera estrella de la noche no fue solo Cristiano, sino también Barron Trump, el hijo menor del mandatario, quien por fin pudo cumplir su sueño de conocer en persona a uno de sus ídolos.
Durante su discurso en la cena, Trump no ocultó su emoción al revelar: «Mi hijo Barron es un gran fan de Cristiano Ronaldo. Tuvo la oportunidad de conocerlo esta noche y creo que ahora me respeta un poco más, solo por habérselo presentado». Las palabras del presidente arrancaron risas y aplausos entre los más de cien invitados que llenaban el salón este de la residencia presidencial.
La velada formó parte de la visita de Estado del príncipe heredero de Arabia Saudita, Mohammed bin Salman, quien llegó con una delegación que incluía a figuras empresariales de primer nivel y también al astro portugués. No es casualidad: Cristiano juega en el Al-Nassr, equipo propiedad del fondo soberano PIF que controla el príncipe heredero. Desde que llegó a la liga saudí, el ex del Real Madrid se ha convertido en la cara visible del proyecto deportivo del país árabe, que aspira a ser sede del Mundial 2034.
Entre los asistentes también estuvieron presentes Elon Musk, quien había estado distanciado de Trump en los últimos meses, y el presidente de la FIFA, Gianni Infantino. Cristiano no pronunció ningún discurso oficial, pero sí compartió un selfie que se viralizó en minutos, donde aparecía junto a Musk, Infantino y Georgina, capturando uno de los momentos más peculiares de la noche.
El regreso de CR7 a Estados Unidos tiene un contexto especial. Desde 2014, cuando visitó el país con el Real Madrid para un amistoso de pretemporada, Cristiano había evitado regresar debido a una denuncia por presunta violación que una mujer presentó en Las Vegas. Aunque el futbolista siempre negó las acusaciones y la justicia estadounidense desestimó el caso en 2023, su ausencia había sido prolongada.
Ahora, con el asunto legal cerrado y su presencia en la Casa Blanca, Cristiano vuelve a mostrarse cómodo en territorio americano. La cena no solo fue un encuentro político y deportivo, sino también una señal de que el portugués sigue siendo una figura global capaz de moverse en los círculos más exclusivos del poder mundial.
Fuente: elpais.com/gente