CRÉDITOS DE LA IMAGEN: tribuna.com
Vinicius Junior volvió a ser protagonista por razones extradeportivas este 18 de noviembre durante el partido del Real Madrid contra el Getafe. El extremo brasileño perdió los papeles después de que el árbitro no señalara lo que él consideraba un penalti claro a su favor. Las imágenes muestran a Vinicius gritándole al colegiado con gestos exagerados, lo que le valió una tarjeta amarilla por conducta antideportiva. Esta actitud del brasileño ha generado un intenso debate en España sobre su comportamiento dentro del campo.
La jugada polémica ocurrió al minuto 56 cuando Vinicius intentó regatear dentro del área y cayó al suelo después de un contacto con el defensa rival. Para el brasileño era penalti sin discusión, pero el árbitro consideró que había sido una simulación y ordenó continuar el juego. Vinicius se levantó furioso, corrió hacia el colegiado y comenzó a reclamarle de forma muy vehemente, incluso llegando a hacer gestos con las manos que sugerían que el arbitraje estaba siendo injusto. El árbitro no tuvo más remedio que sacar la tarjeta amarilla.
Carlo Ancelotti salió en defensa de su jugador en la rueda de prensa posterior: «Vinicius es un chico muy competitivo y a veces las emociones le pueden. Es verdad que debe controlar mejor sus reacciones, pero también hay que entender la frustración que siente cuando considera que no le pitan faltas evidentes». El técnico italiano reconoció que hablarán internamente con el jugador para que modere su lenguaje corporal y evite futuras sanciones.
Sin embargo, no todos en España comparten la comprensión de Ancelotti. Varios analistas deportivos criticaron duramente a Vinicius señalando que su actitud podría costarle caro al equipo en partidos importantes. «No puede seguir comportándose como un niño caprichoso cada vez que las cosas no salen como él quiere», comentó un exárbitro durante un programa deportivo. También recordaron que el brasileño acumula varias tarjetas amarillas esta temporada precisamente por protestas, lo que evidencia un patrón de conducta problemático.
Vinicius Junior es sin duda uno de los jugadores más talentosos del mundo, pero su carácter impulsivo sigue siendo su talón de Aquiles. A sus 25 años, muchos esperan que madure y aprenda a canalizar mejor su frustración. El Real Madrid necesita al mejor Vinicius en el terreno de juego, no al Vinicius que discute constantemente con árbitros y rivales. Si logra controlar ese aspecto de su personalidad, podría convertirse en el líder que el equipo necesita para los próximos años. Por ahora, sigue siendo una bomba de tiempo que puede explotar en cualquier momento.