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Imagínate cómo sería el mundo del fútbol hoy si Lionel Messi hubiera vestido la camiseta del Espanyol en lugar del Barcelona. Aunque suena a ciencia ficción, esta posibilidad estuvo muy cerca de hacerse realidad cuando Leo era apenas un niño recién llegado de Argentina. Así lo reveló un exinternacional argentino en una entrevista donde contó detalles desconocidos de aquellos días en que varios clubes catalanes peleaban por fichar al pequeño talento rosarino.
Según el relato, cuando la familia Messi llegó a Barcelona a principios de los años 2000, el padre de Leo, Jorge Messi, se reunió con directivos de varios equipos de la ciudad buscando la mejor opción para su hijo. El Espanyol fue uno de ellos. Los «pericos» quedaron impresionados con las habilidades del niño argentino y estuvieron tentados a ofrecerle un contrato. Sin embargo, surgió un problema económico que terminó siendo decisivo: el tratamiento hormonal que necesitaba Messi le costaba mucho dinero y el club blanquiazul no estaba dispuesto a asumirlo completamente.
Fue entonces cuando apareció el Barcelona. El club azulgrana, después de ver jugar a Messi en unas pruebas, decidió no solo ficharlo sino también hacerse cargo del costoso tratamiento médico que requería. Carles Rexach, entonces director deportivo del Barça, quedó tan impresionado que firmó el primer contrato de Leo en una servilleta de papel. Esa decisión del Barcelona cambió el rumbo del club y del fútbol para siempre.
La anécdota se conoció gracias a las declaraciones de un exjugador que presenció aquellas negociaciones en primera persona. «El Espanyol lo tuvo en sus manos pero no quiso arriesgarse económicamente. Pensaron que era demasiado dinero para un niño tan pequeño y con problemas de crecimiento. Hoy deben arrepentirse cada día», comentó entre risas. Efectivamente, el Espanyol dejó escapar al mejor jugador de la historia por no invertir unos kilómetros de euros que terminaron siendo la operación más rentable del fútbol moderno.
Esta historia demuestra que el talento por sí solo no siempre es suficiente. Hace falta que alguien crea en ti y esté dispuesto a apostar, incluso cuando las circunstancias no son las ideales. El Barcelona apostó por Messi cuando otros dudaron, y esa confianza se convirtió en 35 títulos, centenares de goles y la construcción de una leyenda que trascendió el deporte. Mientras tanto, el Espanyol quedó con la eterna duda de qué hubiera pasado si hubieran dicho «sí» aquel día. Una decisión que les perseguirá para siempre.