CRÉDITOS DE LA IMAGEN: Créditos: YouTube / Highlights HD
En Dublín se vivió una noche mágica el jueves 14 de noviembre. Irlanda derrotó 2-0 a Portugal en un partido que nadie esperaba que ganaran, y el gran protagonista fue Troy Parrott. El delantero irlandés marcó los dos goles que tumbaron a los lusos, metió a su selección de nuevo en la pelea por la clasificación al Mundial 2026, y se convirtió en el héroe nacional de una noche inolvidable.
El primer tanto llegó en el minuto 36. Portugal dominaba el balón pero sin generar peligro real, e Irlanda esperaba su momento. En una contra rápida, Parrott recibió el balón dentro del área, se giró con velocidad dejando atrás a un defensa portugués y definió con frialdad ante el portero. Gol de delantero listo, de jugador que sabe aprovechar las pocas ocasiones que te da un partido de este calibre.
El estadio estalló. La afición irlandesa no podía creer lo que estaba viendo: su selección ganando a Portugal, uno de los grandes de Europa. Y el autor del gol, Parrott, corriendo hacia la banda con los brazos abiertos celebrando con una mezcla de euforia y alivio. Porque Irlanda llevaba años sin dar una alegría así, y este muchacho de 23 años les estaba devolviendo la ilusión.
El segundo gol de Parrott fue calcado al primero. Minuto 52, otra contra irlandesa bien construida, y otra vez el delantero apareciendo en el lugar correcto. Control, giro y definición ajustada al palo. Dos a cero y Portugal ya sin reacción. Los lusos intentaron despertar, metieron más gente en ataque, pero la defensa irlandesa estaba inspirada y aguantó el chaparrón.
La expulsión de Cristiano Ronaldo en el minuto 61 terminó de sentenciar el partido. Con uno menos, Portugal ya no tuvo argumentos para remontar, e Irlanda controló el resto del encuentro sin grandes sobresaltos. Fue una victoria trabajada, sufrida, pero absolutamente merecida por parte de los irlandeses que cumplieron su plan de juego a la perfección.
Parrott terminó el partido como el héroe indiscutible. Dos goles en un encuentro crucial, contra una selección de primer nivel, demostrando que tiene nivel para competir en el escenario grande. El delantero lleva años intentando consolidarse en el fútbol de élite, ha pasado por varios clubes en préstamo, ha tenido altibajos, pero esta noche en Dublín fue su consagración.
Después del partido, Parrott habló con los medios y no ocultaba su emoción. «Es el partido más importante de mi carrera hasta ahora», confesó. «Marcar dos goles ante Portugal, en casa, con nuestra gente apoyándonos… no hay palabras para describir lo que siento. Ahora debemos seguir, esto no termina aquí, pero esta noche la vamos a disfrutar».
Para Irlanda, esta victoria es gigantesca. Mantienen vivas sus opciones de clasificar al Mundial 2026, algo que parecía imposible hace unas semanas. Ahora dependen de resultados de otros equipos, pero al menos tienen una oportunidad. Y esa oportunidad se la regaló Troy Parrott con dos goles que quedarán en la historia del fútbol irlandés.
El entrenador de Irlanda, Heimir Hallgrímsson, también tuvo su noche grande. Su plan táctico funcionó a la perfección: defensa ordenada, transiciones rápidas y aprovechar la velocidad de Parrott en espacios abiertos. Además, el técnico islandés supo cómo meter presión a Cristiano Ronaldo, provocando la reacción que terminó en expulsión del capitán luso. Táctica o suerte, funcionó.
Lo que viene ahora para Irlanda es seguir peleando. Tienen partidos difíciles por delante, necesitan ayuda de otros resultados, pero después de esta victoria ante Portugal todo parece posible. Y Troy Parrott se ha ganado un lugar especial en el corazón de los aficionados irlandeses, que ya lo ven como el delantero que puede llevarlos de vuelta a un Mundial después de muchos años de ausencia.