Créditos: Niall Carson/PA via AP
El jueves 14 de noviembre quedará marcado en rojo en el calendario de Cristiano Ronaldo. Por primera vez en sus casi 20 años defendiendo la camiseta de Portugal, el capitán vio la tarjeta roja. Y no fue en cualquier partido: fue en una derrota 2-0 ante Irlanda que complica seriamente la clasificación directa de los lusos al Mundial 2026. Una noche para olvidar.
La acción que provocó la expulsión fue clarísima. Minuto 61 del encuentro, Portugal perdía 2-0 y la frustración empezaba a hacer mella en Cristiano. En una disputa aérea con Dara O’Shea, el delantero portugués lanzó un codazo directo a la espalda del defensa irlandés. El árbitro no dudó: roja directa. Cristiano protestó, gesticuló, miró al cielo buscando explicación, pero no había nada que discutir. Codazo evidente, expulsión justa.
Lo curioso es lo que pasó después. Mientras abandonaba el campo, Cristiano hizo gestos provocativos hacia la afición irlandesa, que obviamente le despedía con silbidos y gritos. Esa actitud no le hace ningún favor, y seguramente le costará una sanción adicional más allá del partido automático por la roja. La FIFA tiene hasta tres semanas para decidir cuántos encuentros se perderá, y hay quien especula que podrían ser dos o tres.
El problema para Portugal es grave. Con esta derrota se complica su clasificación directa al Mundial. Ahora dependen de resultados de otros equipos para terminar primeros de grupo, y si no lo consiguen, tendrán que ir al repechaje europeo. Imagínate: Cristiano Ronaldo, en lo que probablemente sea su último Mundial, peleando por clasificar en un playoff. No es el escenario que él soñaba.
Además, si la sanción es de dos o más partidos, Cristiano podría perderse el inicio mismo del Mundial 2026. Sería un golpe durísimo para Portugal y para el jugador, que ya ha confirmado públicamente que esa será su última Copa del Mundo. Llegar al torneo sancionado, sin poder jugar los primeros encuentros, sería un final cruel para uno de los mejores futbolistas de la historia.
Lo que más llamó la atención fue la reacción del entrenador de Irlanda, Heimir Hallgrímsson. Entre risas, el técnico islandés insinuó que quizá logró «meterse en la cabeza» de Cristiano tras una discusión que ambos tuvieron en la banda poco antes de la expulsión. Palabras, provocaciones, y finalmente el codazo que cambió el partido. Táctica o casualidad, el caso es que funcionó.
Para Irlanda fue una noche histórica. Troy Parrott marcó los dos goles que dieron la victoria a los irlandeses, y lo hizo con una actuación espectacular. El delantero aprovechó los errores defensivos de Portugal, definió con frialdad en ambas ocasiones y se convirtió en el héroe nacional. Irlanda mantiene vivas sus opciones de clasificación, y Portugal ahora mira de reojo los otros resultados del grupo.
Cristiano tiene 40 años y cada vez le cuesta más controlar la frustración cuando las cosas no salen como él quiere. Es humano, es competitivo hasta la médula, pero ese codazo fue una tontería que puede costarle muy caro. No solo a él, sino a toda la selección portuguesa que necesita de su experiencia y liderazgo para llegar al Mundial.
Ahora toca esperar la decisión de la FIFA. Si son dos partidos, Portugal podría arreglárselas sin él en el repechaje (si es que tienen que jugarlo). Pero si son tres o más, la cosa se pone complicada. Y lo peor es pensar en la posibilidad de que Cristiano se pierda el debut mundialista, ese momento que todo jugador sueña, especialmente cuando sabes que es el último.
Portugal jugará sus últimos partidos clasificatorios sin su capitán, intentando arreglar un lío que ellos mismos se buscaron con una mala actuación en Dublín. Y Cristiano, desde casa, tendrá que tragarse la impotencia de no poder ayudar. El fútbol a veces es así de cruel, y las decisiones tomadas en caliente pueden perseguirte durante meses.
Fuente: ESPN Deportes – Cristiano Ronaldo suspensión Mundial 2026