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El Real Madrid dejó escapar dos puntos vitales en su visita al Rayo Vallecano este domingo 9 de noviembre, al empatar sin goles en el estadio de Vallecas. El resultado pone en evidencia las dificultades que atraviesa el equipo de Xabi Alonso, quien en su primera temporada como técnico merengue está encontrando más obstáculos de los esperados. El tropiezo permite que el Barcelona, tras su victoria ante el Celta, se acerque peligrosamente en la tabla de LaLiga quedando a solo tres puntos de los blancos.
Desde el primer minuto se notó que el partido iba a ser complicado. El Rayo Vallecano, dirigido por Íñigo Pérez, planteó un partido intenso con presión alta y mucha agresividad defensiva que descolocó completamente al Real Madrid. Los blancos intentaron imponer su juego de posesión, pero se toparon una y otra vez con un muro franjirrojo bien organizado que no daba espacios.
Kylian Mbappé, la gran estrella del Madrid, tuvo una tarde para olvidar. El francés prácticamente no apareció en todo el partido, perdiendo todos los mano a mano con los defensores del Rayo y mostrando una cara de frustración cada vez más evidente conforme pasaban los minutos. Sus compañeros intentaban buscarle constantemente, pero el delantero galo parecía desconectado del juego colectivo. Esta actuación vuelve a poner en duda si Mbappé realmente se ha adaptado al fútbol español después de varios meses en el equipo.
Fede Valverde lo intentó todo desde el mediocampo. El uruguayo fue prácticamente el único jugador del Madrid que generó peligro real, disparando en varias ocasiones desde fuera del área. Su mejor chance llegó al minuto 68, cuando soltó un misil desde 30 metros que parecía destinado a entrar, pero el portero Batalla realizó una atajada espectacular para mantener su arco invicto. La frustración de Valverde era palpable; se tiró al césped con las manos en la cabeza sabiendo que esa pudo haber sido la jugada que desbloqueara el marcador.
Jude Bellingham tampoco pudo encontrar su mejor versión. El joven inglés, que la temporada pasada fue una de las grandes figuras del Madrid, pareció perdido en el campo. Su conexión con Mbappé simplemente no funcionó, y cada vez que recibía el balón estaba rodeado de dos o tres rivales que no le permitían pensar con claridad. Al final del partido, fue el propio Bellingham quien envió un mensaje a través de redes sociales: «Tenemos que mantenernos unidos. Los momentos difíciles revelan el verdadero carácter de un equipo».
La defensa del Rayo Vallecano fue simplemente impresionante. Liderados por Florian Lejeune, los franjirojosliteralmente no dejaron respirar a los atacantes madrileños. Cada centro era despejado con autoridad, cada pase filtrado era interceptado, y cada carrera era cortada antes de volverse peligrosa. El público de Vallecas aplaudía cada rechazo defensivo como si fuera un gol, creando una atmósfera eléctrica que incomodaba aún más a los visitantes.
Xabi Alonso intentó cambiar el rumbo del partido con varios movimientos en el banquillo. Ingresaron Eduardo Camavinga, Brahim Díaz y Arda Güler buscando aportar frescura y creatividad, pero el resultado fue el mismo. El Madrid parecía sin ideas, repitiendo jugadas predecibles que el Rayo leía con facilidad. La sensación era que por más cambios que hiciera el técnico, el equipo no encontraba la chispa necesaria para romper el cerrojo defensivo rival.
El empate sin goles deja al Real Madrid en una situación incómoda. Es cierto que mantienen el liderato de LaLiga con tres puntos de ventaja sobre el Barcelona, pero la forma en que están jugando genera muchas dudas. En conferencia de prensa, un autocrítico Xabi Alonso reconoció los problemas: «Tenemos que hacer autocrítica. No fuimos lo suficientemente buenos hoy. El Rayo hizo su partido perfecto y nosotros no supimos responder. Hay cosas que debemos mejorar urgentemente si queremos competir por títulos».
El técnico vasco también se refirió a la falta de gol: «Creamos algunas ocasiones, pero no las suficientes. Un equipo como el Real Madrid tiene que generar más peligro. Trabajaremos en ello durante la semana». Las palabras de Alonso reflejan la preocupación que existe en el vestuario blanco por el rendimiento irregular del equipo en las últimas semanas.
Para el Rayo Vallecano, este empate sabe a victoria. Lograr frenar al Real Madrid en casa es motivo de celebración para un equipo que pelea por mantenerse en la zona media de la tabla. Íñigo Pérez, su entrenador, estaba eufórico al final del partido: «Hicimos un partido casi perfecto tácticamente. Los jugadores ejecutaron el plan a la perfección y merecemos este punto más que nadie».
La afición del Rayo abandonó el estadio con una sonrisa enorme, cantando y celebrando como si hubieran ganado el título. Para ellos, sacarle puntos al Real Madrid tiene un valor especial que va más allá de la clasificación. Vallecas se convierte una vez más en un fortín complicado para los grandes de España.
Con este resultado, la presión sobre el Real Madrid aumenta considerablemente. El Barcelona está respirando en la nuca y cualquier tropiezo adicional podría costarle caro al equipo de Alonso. Los próximos partidos serán decisivos para definir si el Madrid puede mantener su ventaja o si el Barça logrará darle alcance en esta emocionante lucha por el título de LaLiga.
Fuente: espn-laliga-analisis