Créditos: ESPN
El Real Madrid dejó escapar sus primeros puntos de la temporada este sábado en un campo que históricamente se le ha atragantado. Vallecas volvió a convertirse en territorio hostil para los blancos, que no pudieron superar el muro defensivo del Rayo Vallecano en un partido trabado que terminó sin goles.
Carlo Ancelotti llegaba al estadio con la intención de alargar la racha perfecta de su equipo en la Liga, pero se topó con un Rayo bien plantado que aguantó el temporal durante todo el encuentro. Los de Íñigo Pérez salieron con las ideas claras: replegarse atrás y salir rápido al contragolpe. Y la fórmula les funcionó.
El Madrid dominó el balón como era de esperar, pero se encontró con pocas vías de entrada hacia el área rival. Vinicius Jr. lo intentó por su banda, Bellingham buscó los espacios entre líneas, pero la defensa rayista estuvo impecable. Cada disparo se estrellaba contra el muro humano que formaban los locales cerca de su área.
La mejor ocasión blanca llegó en el segundo tiempo, cuando Rodrygo quedó mano a mano con el portero Batalla, pero el arquero argentino estuvo brillante para negarle el gol. Del otro lado, el Rayo también tuvo lo suyo, especialmente por la banda de Ratiu, que dio varios sustos a la defensa madridista.
Al final, el empate a cero se sintió como un triunfo para el conjunto vallecano, que sumó un punto valiosísimo contra el líder. Para el Madrid, en cambio, significa dejar dos puntos en el camino justo antes del parón internacional, aunque mantienen el liderato con cierta comodidad.
Ancelotti tendrá que analizar por qué su equipo se apaga en Vallecas. Es un campo pequeño, con un ambiente hostil y un rival que sabe hacer de local. Pero si quieren ganar la Liga, estos son los partidos que no pueden dejar escapar. El Barcelona, que está ahí acechando a solo unos puntos, agradece estos tropiezos del eterno rival.
Fuente: elpais.com