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El Villarreal sufrió un duro revés en su campaña de la UEFA Champions League al caer derrotado 1-0 ante el Pafos FC de Chipre en partido correspondiente a la cuarta jornada de la fase de liga, disputado este 5 de noviembre de 2025 en el modesto Alphamega Stadium de la ciudad chipriota. La derrota, consumada por un gol solitario del defensor holandés Derrick Luckassen al minuto 34, representa un golpe severo a las aspiraciones del Submarino Amarillo de avanzar a la siguiente ronda del torneo continental más prestigioso de Europa.
El encuentro comenzó con un Villarreal prudente, consciente de la dificultad que representa enfrentar a cualquier rival en condiciones de visitante en la Champions League. El conjunto español, dirigido por Marcelino García Toral, planteó un esquema conservador con línea de cinco defensores buscando mantener el orden táctico y aprovechar transiciones rápidas hacia el ataque. Sin embargo, esta estrategia se vio rápidamente cuestionada por un Pafos valiente que no se intimidó ante la supuesta superioridad técnica del visitante.
El equipo chipriota, en su primera participación histórica en la fase de liga de la Champions League, demostró desde el pitazo inicial que no pensaba conformarse con una derrota digna. Presionando alto y con intensidad, el Pafos incomodó la salida de balón del Villarreal y generó varias aproximaciones peligrosas durante los primeros 30 minutos del encuentro.
El gol que decidió el partido llegó al minuto 34, cuando Derrick Luckassen, defensor central holandés de 29 años, se anticipó en un tiro de esquina para conectar un cabezazo potente que venció la resistencia del portero Filip Jörgensen. La jugada fue producto de una falta de concentración defensiva del Villarreal en balón parado, un aspecto que Marcelino había enfatizado como crucial en la charla técnica previa al partido según revelaron medios españoles.
El tanto desató la celebración eufórica de los poco más de 6,000 aficionados presentes en el estadio, quienes vieron cómo su modesto equipo tomaba ventaja ante uno de los históricos del fútbol español. Para el Pafos, este gol representaba la posibilidad de lograr su primera victoria en la máxima competición europea, un sueño que parecía lejano cuando se sortearon los emparejamientos de la fase de liga.
El Villarreal intentó reaccionar en lo que restaba de la primera mitad, pero la falta de profundidad en sus ataques evidenció las carencias creativas del mediocampo español. Dani Parejo, el cerebro táctico del conjunto castellonense, estuvo demasiado alejado del área rival y no pudo ejercer su habitual influencia en el juego asociativo. Por su parte, Gerard Moreno, el referente ofensivo del Submarino, permaneció aislado y sin socios en el ataque.
En el complemento, Marcelino García Toral modificó el esquema y realizó cambios ofensivos buscando revertir la desventaja. Ingresaron José Luis Morales y Bertrand Traoré para darle mayor vocación atacante al equipo. El Villarreal se volcó al ataque durante los últimos 30 minutos, generando varias ocasiones de gol que no lograron materializarse por una combinación de imprecisión en la definición, buenas intervenciones del portero local Ivica Ivusic, y algo de mala fortuna.
Gerard Moreno tuvo la más clara al minuto 73, cuando su remate de cabeza desde el punto de penal se estrelló en el travesaño tras un centro preciso de Alfonso Pedraza. Minutos después, un disparo cruzado de Ilias Akhomach pasó rozando el poste derecho, generando lamentos en el banquillo visitante. El Villarreal acumulaba ocasiones pero el gol del empate no llegaba.
El Pafos, por su parte, se replegó en su área y defendió con orden, sacrificio y determinación la ventaja mínima que protegía como un tesoro. Los jugadores chipriotas se multiplicaron en marcas, rechaces y bloqueos, mostrando una entrega física admirable que contrastaba con la creciente desesperación del Villarreal por encontrar espacios en la cerrada defensa local.
El árbitro agregó 6 minutos de tiempo adicional que el Villarreal aprovechó para un asedio final desesperado. Sin embargo, ni siquiera la presencia de Raúl Albiol como delantero improvisado en los últimos minutos logró quebrar la resistencia chipriota. El pitazo final desató una celebración histórica del Pafos, que conseguía su primera victoria en la Champions League y dejaba malherido al Villarreal.
Con esta derrota, el conjunto español acumula apenas 1 punto en cuatro partidos disputados, producto de un empate y tres derrotas, lo que prácticamente descarta su clasificación directa a los octavos de final. Incluso la posibilidad de acceder a la fase de playoffs luce sumamente complicada, ya que el Villarreal debería ganar varios de sus partidos restantes y esperar combinaciones favorables de resultados.
Marcelino García Toral, técnico del Villarreal, no ocultó su decepción en la rueda de prensa posterior: «Es un resultado muy doloroso que compromete seriamente nuestras opciones. No supimos resolver un partido que controlamos en cuanto a posesión pero fuimos imprecisos en la definición. El Pafos hizo su partido, defendió bien y aprovechó su única oportunidad clara. Les felicito, pero nosotros debemos hacer autocrítica», declaró el entrenador asturiano.
Los jugadores del Villarreal abandonaron el terreno de juego cabizbajos, conscientes de que habían desaprovechado una oportunidad valiosa de sumar puntos ante un rival teóricamente abordable. La afición española que viajó hasta Chipre expresó su frustración, aunque sin hostilidad hacia el equipo, reconociendo que la temporada europea se complica dramáticamente.
Para el Pafos, esta victoria histórica representa un hito en la historia del club fundado en 2014 y que ha experimentado un crecimiento vertiginoso hasta alcanzar la élite continental. El técnico del equipo chipriota, Juan Carlos Carcedo, de nacionalidad española, no pudo contener las lágrimas en la celebración final, consciente de haber dirigido una de las mayores hazañas de su carrera profesional.
Fuente: as-futbol-europeo