CRÉDITOS DE LA IMAGEN: The Coaches’ Voice
El enfrentamiento entre Liverpool y Real Madrid del 4 de noviembre de 2025 en Anfield no solo se decidió por el cabezazo de Alexis Mac Allister en el minuto 61, sino por una superioridad táctica abrumadora del conjunto dirigido por Arne Slot que anuló por completo las armas ofensivas del equipo de Xabi Alonso. Un análisis profundo del partido revela las claves del dominio inglés y las carencias del conjunto merengue.
La superioridad numérica en el mediocampo del Liverpool
Arne Slot planteó un 4-2-3-1 con una particularidad fundamental: Florian Wirtz se movía constantemente hacia el interior desde el extremo izquierdo, creando una superioridad numérica permanente en el centro del campo. Este movimiento liberaba el carril izquierdo para las proyecciones de Andy Robertson y generaba un 4 contra 2 en el mediocampo frente al doble pivote del Real Madrid compuesto por Aurélien Tchouaméni y Arda Güler.
Cuando Wirtz se volcaba al centro, uno de los mediocampistas del Liverpool (generalmente Alexis Mac Allister) retrocedía para ofrecer una salida de balón limpia desde atrás, mientras Ryan Gravenberch y Dominik Szoboszlai ocupaban posiciones más adelantadas. Esta organización permitió al Liverpool superar sistemáticamente la presión inicial del Madrid y progresar con el balón hacia campo contrario.
El dominio de Conor Bradley sobre Vinícius Júnior
Uno de los duelos individuales más destacados del encuentro fue el enfrentamiento entre Conor Bradley y Vinícius Júnior. El joven lateral norirlandés de 22 años neutralizó por completo al extremo brasileño mediante una combinación perfecta de posicionamiento defensivo, agresividad física y lectura táctica impecable. Bradley anticipó constantemente los desmarques de Vinícius, ganó todos los duelos aéreos importantes y forzó pérdidas de balón cruciales en momentos de peligro.
La afición de Anfield reconoció la actuación estelar de Bradley coreando su nombre durante todo el partido, especialmente cuando ganaba duelos físicos ante el brasileño. Su actuación consolidó su candidatura como el sucesor natural de Trent Alexander-Arnold en el lateral derecho del Liverpool, precisamente el jugador que observaba el partido desde el banquillo del Real Madrid tras su controvertido traspaso.
La inclinación del Real Madrid por el sector izquierdo
El Real Madrid adoptó un 4-2-3-1 en el que Jude Bellingham se desplazaba constantemente hacia el carril izquierdo para apoyar a Vinícius Júnior. Kylian Mbappé también caía frecuentemente a esa zona para participar en combinaciones, dejando deshabitado el sector derecho donde Federico Valverde y Eduardo Camavinga no lograron generar peligro alguno contra Andy Robertson.
Esta concentración excesiva por un solo sector permitió al Liverpool bascular eficazmente su bloque defensivo hacia ese lado, cerrando espacios y forzando al Madrid a ralentizar su juego. Dean Huijsen, el joven central del Madrid, intentó progresar con el balón desde atrás en varias ocasiones, siendo una de las pocas vías de salida efectivas para los blancos. Sin embargo, incluso cuando el Madrid lograba superar el mediocampo, se encontraba con una línea defensiva del Liverpool impecablemente organizada que apenas concedió ocasiones claras.
El bloque bajo perfecto del Liverpool en la segunda mitad
Tras el gol de Mac Allister, el Liverpool adoptó un bloque bajo en 4-3-3 absolutamente impenetrable. Los tres delanteros presionaban coordinadamente para orientar el juego del Madrid hacia un solo sector, mientras que el mediocampo se mantenía compacto por delante de la línea defensiva. Esta estructura anuló por completo los intentos ofensivos del conjunto blanco, que apenas logró generar dos o tres llegadas de peligro en toda la segunda mitad.
Virgil van Dijk y Ibrahima Konaté fueron imperiales en el centro de la defensa, ganando todos los duelos aéreos y cortando sistemáticamente los balones filtrados que el Madrid intentaba hacia Mbappé y Bellingham. Los carriles exteriores también estuvieron perfectamente cubiertos por las proyecciones defensivas de Mohamed Salah y Florian Wirtz, quienes realizaron repliegues constantes para ayudar a sus laterales.
Las palabras de los entrenadores
Arne Slot explicó su planteamiento táctico en rueda de prensa: «Les dije a los jugadores que presionaran muy arriba o se replegaran en bloque bajo. Vinícius y Mbappé son jugadores increíbles en desmarques profundos, con su velocidad a otro nivel. Así que no debíamos dejar espacios a su espalda, y nuestra última línea lo hizo muy bien esta noche. Al final, ganamos gracias a una jugada a balón parado. Tener un balance positivo en esas acciones es lo mínimo necesario para ganar, y eso fue lo que logramos».
Xabi Alonso reconoció las carencias de su equipo: «Fue un partido exigente, con un ritmo muy alto. La segunda parte se decidió por pequeños detalles. Courtois nos mantuvo en el partido con paradas increíbles. El gol les dio ventaja y después nos costó reaccionar. Tenemos que aprender que cuando ellos aprietan y la afición se enciende, debemos evitar conceder córners y tiros libres. Crearon muchas ocasiones porque cometimos demasiadas faltas».
Los números del dominio inglés
Las estadísticas corroboran la superioridad del Liverpool: 62% de posesión, 24 remates (11 a portería) contra apenas 8 del Madrid (3 a portería), y siete córners a favor contra tres del conjunto blanco. Thibaut Courtois realizó siete paradas de mérito que mantuvieron vivo al Madrid durante gran parte del encuentro, incluyendo intervenciones magistrales ante Szoboszlai, Van Dijk y Hugo Ekitiké.
Por el contrario, el portero del Liverpool Giorgi Mamardashvili apenas tuvo trabajo durante los 90 minutos, evidenciando la efectividad del bloque defensivo inglés. El Real Madrid completó apenas dos pases en área rival durante la segunda mitad, una cifra alarmantemente baja para un equipo de su calibre.
Conclusiones
La victoria del Liverpool no fue fruto de la casualidad ni de un momento puntual, sino el resultado de una superioridad táctica planificada y ejecutada a la perfección por Arne Slot y sus jugadores. El Real Madrid, por su parte, mostró serias limitaciones en su construcción ofensiva y dependió excesivamente de las individualidades de Vinícius y Mbappé, que en esta ocasión fueron perfectamente neutralizadas por una defensa inglesa ejemplar.
Este resultado deja al Liverpool con nueve puntos en la clasificación de la Champions League y consolida su candidatura para terminar entre los ocho primeros de la fase de grupos. El Real Madrid, también con nueve unidades, deberá corregir urgentemente sus carencias tácticas si quiere aspirar a repetir su éxito en la competición europea. La próxima jornada será decisiva para ambos equipos en su lucha por el liderato.
FUENTE: The Coaches’ Voice