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El Real Madrid ha escalado su batalla legal contra la UEFA al anunciar el 30 de octubre que demandará a la entidad que rige el fútbol europeo por la astronómica suma de 4.500 millones de euros, acusándola de abuso de posición dominante en el mercado de competiciones futbolísticas. La demanda, que será presentada junto con el promotor de la Superliga europea A22 Sports Management, se fundamenta en una sentencia favorable emitida por la Audiencia Provincial de Madrid que ratifica que la UEFA ejerció prácticas monopolísticas ilegales al intentar bloquear la creación de la Superliga en abril de 2021.
Esta demanda marca un nuevo capítulo en la guerra abierta entre el Real Madrid y la UEFA que comenzó hace más de cuatro años, cuando el club blanco, junto con Barcelona y Juventus, intentaron crear la Superliga Europea, una competición cerrada de élite que habría reemplazado a la Champions League. El proyecto fracasó estrepitosamente cuando los 12 clubes fundadores se redujeron a solo tres tras las presiones de la UEFA, que amenazó con sanciones deportivas y económicas a los equipos participantes.
La sentencia de la Audiencia Provincial de Madrid, conocida el 29 de octubre, representa un espaldarazo judicial sin precedentes para la postura del Real Madrid. El tribunal español determinó que «la UEFA, mediante amenazas de sanciones deportivas y exclusión de competiciones, actuó de manera contraria a la libre competencia establecida en los artículos 101 y 102 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea, ejerciendo un monopolio ilegal sobre las competiciones de clubes en Europa».
Florentino Pérez, presidente del Real Madrid, compareció ante los medios en el palco del Santiago Bernabéu para anunciar la demanda: «Durante años hemos sido víctimas de chantajes, amenazas y persecución por parte de la UEFA simplemente por defender el derecho legítimo de los clubes a organizar sus propias competiciones. Esta sentencia confirma lo que siempre supimos: la UEFA actúa como un monopolio ilegal. Exigiremos una compensación de 4.500 millones de euros por los daños económicos y reputacionales causados al Real Madrid».
La cifra de 4.500 millones de euros se desglosa, según fuentes jurídicas cercanas al Real Madrid, en tres componentes principales: 1.200 millones por lucro cesante (ingresos que el club dejó de percibir al no poder lanzar la Superliga), 1.800 millones por daños reputacionales y pérdida de valor de marca tras las campañas de desprestigio orquestadas por la UEFA, y 1.500 millones en concepto de daños punitivos por las prácticas monopolísticas ejercidas durante más de dos décadas.
Bernd Reichart, CEO de A22 Sports Management, la empresa promotora de la Superliga, respaldó plenamente la demanda: «Esta es una victoria histórica para la libertad de competencia en el fútbol europeo. La UEFA ha ejercido un monopolio abusivo durante demasiado tiempo, impidiendo que clubes y empresas privadas puedan innovar y crear nuevas competiciones. Nos uniremos al Real Madrid en esta demanda y lucharemos hasta las últimas consecuencias».
La UEFA respondió con un escueto comunicado rechazando las acusaciones: «La sentencia de un tribunal español no refleja el marco legal europeo completo. La UEFA actúa siempre dentro de sus atribuciones como entidad reconocida por la FIFA y los gobiernos europeos para organizar competiciones de clubes. Defenderemos vigorosamente nuestra posición ante cualquier tribunal y estamos convencidos de que prevalecerá la legalidad». El organismo con sede en Nyon, Suiza, ha contratado los servicios del prestigioso bufete de abogados Herbert Smith Freehills para su defensa.
Este caso legal tiene ramificaciones que van mucho más allá del Real Madrid y la UEFA. Si la demanda prospera, podría abrir la puerta a que otros clubes como Barcelona, Juventus e incluso equipos que inicialmente apoyaron la Superliga antes de retirarse presenten demandas similares. Más importante aún, podría romper definitivamente el monopolio de la UEFA sobre las competiciones europeas, permitiendo la creación de torneos alternativos organizados por empresas privadas o consorcios de clubes.
Javier Tebas, presidente de LaLiga española y uno de los mayores críticos de la Superliga, calificó la demanda como «un ataque directo al modelo solidario del fútbol europeo» y advirtió que «si se permite que un grupo reducido de clubes ricos creen su propia competición cerrada, se acabará con un siglo de meritocracia deportiva donde el ascenso y descenso, y la clasificación por méritos deportivos, han sido los pilares fundamentales».
Los expertos legales consultados por diversos medios españoles consideran que el proceso judicial será largo y complejo, pudiendo extenderse entre 5 y 7 años hasta una sentencia definitiva. El caso probablemente terminará en el Tribunal de Justicia de la Unión Europea en Luxemburgo, que en diciembre de 2023 ya emitió un dictamen preliminar favorable a la posición de que la UEFA no puede prohibir unilateralmente competiciones alternativas, aunque no se pronunció sobre compensaciones económicas.
Mientras tanto, el Real Madrid continúa participando normalmente en la Champions League, competición de la que es el máximo ganador histórico con 15 títulos, aunque las relaciones institucionales entre el club blanco y la UEFA están absolutamente rotas. Florentino Pérez no asiste a eventos oficiales de la UEFA desde 2021, y el club madrileño se ha negado sistemáticamente a participar en actos organizados por el organismo europeo.
Esta batalla legal podría redefinir completamente la estructura del fútbol europeo en la próxima década. Si el Real Madrid y A22 logran que prospere su demanda y obtienen una compensación económica millonaria, será el espaldarazo definitivo para relanzar el proyecto de la Superliga en una versión renovada, esta vez con el respaldo judicial completo de tribunales europeos. El fútbol observa con atención un caso que puede cambiar para siempre el modelo de competiciones continentales que ha funcionado durante más de 70 años.